Stonewall y el capitalismo liberador


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El comentarista cultural y activista liberal Rick Sincere pasa revista a los cambios acaecidos en los 40 años transcurridos desde los sucesos de Stonewall allá por 1969, antes de que muchos hubiésemos nacido. En primer lugar, Sincere desmitifica el evento:

Contrariamente a la mitología popular, los disturbios no fueron el comienzo del movimiento por los derechos de los gays. Ni siquiera fue la primera vez que los clientes de un bar gay se enfrentaban a las redadas de la policía corrupta en una gran ciudad. Hechos similares se habían producido en la Black Cat Tavern de Los Ángeles dos años antes.

Además, grupos de gays y lesbianas llevaban 40 años organizándose por todo el país en grupos como la Mattachine Society y Daughters of Bilitis con secciones activas en varias ciudades como Los Ángeles, San Francisco y Whashington D.C.

A continuación, el autor examina la cobertura que los principales medios de comunicación realizaron a propósito de Stonewall y se pregunta cómo lo harían ahora. Así fue como el diario The New York Times dio la noticia en la página 33 de su edición del domingo 29 de junio de 1969:

CUATRO POLICÍAS HERIDOS EN REDADA EN EL “VILLAGE

Cientos de jóvenes se descontrolaron poco después de las tres de la madrugada tras una redada llevada a cabo por policías de paisano en un bar que según la policía es conocido por su clientela homosexual. Trece personas fueron detenidas y cuatro agentes resultaron heridos. Los jóvenes arrojaron ladrillos, botellas, basura, monedas y un parkímetro a los agentes, quienes estaban en posesión de una orden que los autorizaba a investigar denuncias sobre la venta ilegal de alcohol en el establecimiento, Stonewall Inn, situado en el número 53 de Christopher Street…

Los incidentes continuaron las noches posteriores con el mismo tratamiento aséptico y descontextualizado por parte de los periódicos locales. La única excepción fue Jay Levin, del New York Post, quien el 8 de julio escribió un artículo titulado LA IRA GAY ESTÁ DETRÁS DE LOS DISTURBIOS. El texto comenzaba así:

Según el portero del Stonewall Inn, “la gente está comenzando a darse cuenta de que por muy femeninos o afeminados que puedan ser los homosexuales, no se les puede llevar al límite. Con esta batalla por el poder gay, todos estos julais, sarasas y mariquitas, esos que hacen gala de su sexualidad, están demostrando que esta vez [los abusos] han ido demasiado lejos.

El tono de algunos medios fue ciertamente insultante. Así, el periódico sensacionalista Daily News titulaba la noticia de esta forma: REDADA POLICIAL EN GUARIDA HOMO. LAS ABEJAS REINAS SACAN SUS AGUIJONES.

Cuarenta años después, Sincere explica que la colectividad gay y lésbica se ha convertido en un segmento de mercado apetecible tanto para muchas grandes empresas como para algunos políticos como el presidente Barack Obama. Sin embargo, no parece que el mercado gay sea algo nuevo, como demuestra cualquier estudio de la evolución de la cultura popular en los más de 10 años que han pasado desde el inicio de la comedia de televisión Will & Grace.

Libertarian emblemTodo esto suscita una pregunta obvia: ¿quién ha hecho más por la liberación y la igualdad de derechos de los gays, los gobiernos o los mercados? Mi opinión coincide bastante con la de Rick Sincere. Es más, yo diría que en realidad la política pro-gay de buena parte de la izquierda política y la derecha liberal, y la reacción de la derecha conservadora, son todas reacciones a un fenómeno desencadenado por las fuerzas de la economía, y por tanto demuestran el poder de la libertad de comprar, vender y contratar, capaz de arrollar prejuicios y llevarse por delante instituciones disfuncionales cuya fecha de caducidad obliga a retirarlas de la circulación y sustituirlas por otras nuevas, o al menos ponerlas al día.

Dentro de 10 años, cuando los historiadores y los activistas atraigan la atención de la población hacia el quincuagésimo aniversario de los disturbios de Stonewall, ¿de qué se maravillarán? Apuesto a que el aspecto más notable de este progreso es el corto espacio de tiempo que nos llevó ir de un punto a otro. Aunque en sus inicios los chicos y los hombres que resistieron en Stonewall lo hicieron estimulados por un movimiento izquierdista, lo sorprendente es que es que ha sido el mercado libre, que abarca tanto el comercio como la cultura popular y que suele ser más valorado por la derecha que por la izquierda, el mayor motivador, protector y estimulante de la liberación gay.

La paradoja es que en la actualidad es precisamente una parte de la derecha con su política identitaria de raíz religiosa y su reacción anticientífica y misticista, la que parece luchar contra esto, o por lo menos se niega a verlo, mientras que la izquierda le ha sacado todo el provecho posible. Es por esto que algunos pensamos que la sumisión del liberalismo al conservadurismo rancio es igual de suicida que el sometimiento de la izquierda a los dictados del multiculturalismo. Quien tenga ojos que vea, y el que quiera seguir ciego, peor para él. No seré yo quien lleve flores a su tumba.

chuecadilly@yahoo.es


9 Respuestas a “Stonewall y el capitalismo liberador

  1. Claro, claro, el libre mercado restringido a aquellos que se lo pueden permitir arreglará todos los problemas sociales imaginables. Como en China, o su reflejo anhelado, Singapur?

    • God forbid. Hay un libro muy bueno que discute precisamente esa tesis que mantienen algunos liberales -yo no-. Se titula El año del gallo, de Guy Sorman (Gota a Gota). Alberto Recarte también se ha referido varias veces al asunto

  2. Recuerdo, a comienzos de los noventa, varias charlas que sostuve al respecto con un primo de mi padre que era ‘veterano’ de Stonewall y de la movida gay neoyorquina de los años 60 y según él, se trató principalmente -y quizás en forma exclusiva- de una demostración de hastío hacia la policía aguafiestas.

    Nueva York ya en aquel entonces era un oasis de libertad para gays y lesbianas y, según llegó a contarme este primo, hacían más o menos lo que les daba la gana, particularmente teniendo en cuenta los estándares generales de la época no solo para gays sino para todo el mundo (vamos, que sus descripciones de las saunas de los 60s a las que iba suenan a mezcla de discoteca y orgía pública y las autoridades no las clausuraban).

    Por otra parte, en NYC hasta la fecha es ilegal bailar en bares y pubs que no tengan “licencia de cabaret” y recuerdo yo haber visto, en tiempos bastante recientes, problemas porque entraba la poli a un bar y había gente bailando (los dueños llegaron a poner carteles que decían “prohibido bailar”, que parecían de coña pero eran en serio).

    Es decir, que el rol y actitud de la policía continúan siendo iguales hasta la fecha, aunque sus blancos sean otros (estos sitios adonde está prohibido bailar tienen clientela mayormente hetero, asi que no es para joder a los gays).

    Imagino que habrá habido consecuencias de la represión policial en Christopher St. aquellos días, que quizás produjeran un cambio en el accionar de las autoridades municipales/policiales. Puede ser que, históricamente hablando, estos cambios se puedan considerar como un avance en la lucha contra la discriminación de la gente gay. Pero de allí a convertir aquello en un hecho seminal e histórico de la “liberación gay” creo que es más bien un invento marketinero de los activistas, en su gran mayoría gente de izquierdas.

    • Muchas gracias por tu aportación. No lo podrías haber explicado mejor. La crítica de Sincere y otros al movimiento gay de los 70 radica precisamente en eso. Esto tal vez sea una provocación, pero creo que los sucesos de Stonewall trascienden el asunto gay e ilustran asuntos como los límites del Estado a la hora de limitar conductas privadas y voluntarias en ámbitos cerrados, la corrupción, el uso de la autoridad para fines que van más allá del mantenimiento de la paz y el orden etc… Y por supuesto, si a las minorías perseguidas y discriminadas les interesa o no un Estado intervencionista, o hasta qué punto, o si debe seguir interviniendo una vez conseguida la igualdad legal… En fin, el asunto es fascinante y tiene muchos aspectos interesantes, y no es lo mismo en todos los países, por supuesto, porque las situaciones de partida difieren mucho.

  3. Alvaro Lodares

    Me encanta. Eres un crack.

  4. En el fondo, las conclusiones, son iguales a otros muchos casos. La derecha, aunque sea indirectamente, liberaliza, consigue, hace, etc., y la izquierda los méritos a través de la propaganda.

    ¿Aprenderá la derecha alguna vez a que tiene que intentar dar la batalla de la propaganda?

    • Por desgracia, una parte de la derecha parece estar desaprendiendo a una velocidad vertiginosa llevaba por un grupo de sectarios que aprovechan la ocasión para retrasar los relojes. Peor para ellos.

  5. >los agentes … estaban en posesión de una orden que los autorizaba a investigar denuncias sobre la venta ilegal de alcohol en el establecimiento, Stonewall Inn

    Je. Sabes por qué, ¿no? Porque en Nueva York era ilegal vender alcohol a homosexuales. Si eso no es una restricción del mercado libre…

    (Cómo se titulaba esa película que lo cuenta… Con aquel paraíso de tolerancia playero donde podían bailar hombres con hombres siempre que no se agarrasen (con celosos vigilantes), y la muerte de Judy Garland…)

    • Y además, esas restricciones se aplicaban de forma muy selectiva, porque pocos las cumplían. Dejaban en paz a los que pagaban y acosaban a los que no. Nada mejor que extorsionar a los maricas… hasta que estos dijeron “enough is enough”.

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