La miseria de la derecha victimista


Sarah Palin

La dimisión de Sarah Palin como gobernadora de Alaska es una gran noticia para todos los amantes de la libertad y la cordura. Como dice la escritora Cathy Young en su último artículo publicado en reason, “Palin se abonó con entusiasmo al conservadurismo victimista: las quejas de los tradicionalistas que se sienten desdeñados y pisoteados por las capas más formadas e influyentes (y a menudo más afluentes) de la sociedad americana. Igual que los “grupos oprimidos” de la izquierda, algunas reclamaciones de estos tradicionalistas son válidas, pero las canalizan en una ideología destructiva de polarización y resentimiento”. En la guerra cultura, fue Palin quien “disparó muchos proyectiles… ensalzando la superioridad moral de los pueblos y zonas rurales al referirse a ellos como las zonas proamericanas del país y burlándose de la gente que viaja al extranjero llamándolos niños mimados de familia bien”.

Palin fue víctima de una cruel e injusta campaña de destrucción personal por parte de la izquierda, pero ella no fue a la zaga. Cualquier parecido entre un discurso mínimamente intelectual o que plantee auténtica batalla de las ideas entre la izquierda y la derecha –menos aún el liberalismo– y Sarah Palin es pura coincidencia.

Sentimentalismo barato, victimismo, sustitución de la política por la estética, en este caso la de un bebé subnormal en los brazos de la gobernadora, y deshumanización de los adversarios políticos, o simplemente de los que votan a otra opción política, esta es la receta no sólo de ZP, sino de muchos de sus contrincantes de la derecha, quienes  curiosamente utilizan de forma magistral todas las fórmulas de Gramsci y de la escuela de Frankfurt. No es casual que muchos activistas de la Nueva Derecha teoconservadora procedan de la extrema izquierda. En la mayoría de los casos, el mismo perro sarnoso con distinto collar.

Un buen ejemplo de ese victimismo derechista igual de nauseabundo que el de algunos sectores de la izquierda es una declaración de Profesionales por la ética, un lobby que aboga por la educación confesional católica obligatoria –al pan, pan, y al vino, vino–, con el lacrimógeno título Los nuevos estigmas (un Cleenex, por favor), un texto digno de Foucault firmado por Fabián Fernández de Alarcón:

Estigmatizados, es decir marcados, señalados en su cuerpo, en su desempeño público, afrentados en su fama, hoy, NO SON LOS HOMOSEXUALES. Puede reconocerse que en otras épocas sí lo estuvieron, como lo pudieron estar las madres solteras, o los judíos en la Alemania nazi, o los sacerdotes y religiosos en la Segunda República española o las Revoluciones de izquierdas. En estos dos últimos casos, los estigmas fueron reales y acabaron efectivamente en muerte del “señalado”. Pero hoy, lo denostado no es ser homosexual, ni muchísimo menos.

Muy al contrario, los “estigmatizados” de hoy son, por ejemplo, las madres adolescentes o jóvenes que osan llevar a cabo su embarazo. Tienen en frente, señalándolas, acusándolas, incluso despreciándolas, a sus familias, a sus parejas, a la comunidad. Estigmatizados son los padres que quieren dar una educación cristiana íntegra, sin mancha de relativismo, laicismo y pansexualismo… son acusados… de caníbales reaccionarios, de imbéciles (entre otras lindezas literalmente recogidas que Peces, Marina, Zerolo, Gabilondo o Sabater, por ejemplo, les han dedicado).

Estigmatizadas son las familias numerosas que son señaladas por imprudentes, irresponsables o retrasadas mentales. Todo por aceptar el amor humano con todas las posibles consecuencias… Por discreción me callo aquí las barbaridades que mi mujer (32 años y 6 hijos) escucha con frecuencia en su trabajo, en la cola del supermercado o con las vecinas en el parque.

Estigmatizados son los jóvenes que afirman querer mantenerse vírgenes hasta el matrimonio, acusados de estúpidos, rancios, estrechos y cosas peores. Estigmatizados son los sacerdotes que visten como ministros de Cristo para dar testimonio al mundo y ponerse a su servicio. Estigmatizado es el Papa por proclamar la verdad, por defender la justicia, por ser discípulo de Cristo y no del mundo….

Estigmatizados somos los que nos negamos a adorar al dios dinero, al dios placer o al dios dominio y éxito (las tres P, poder, placer y poseer). Los que no nos hemos vendido a al menos uno de esos tres dominios…

Pues bien, sepan ustedes, Z&Z, que sus estigmas quedan bien bonitos. Nos duelen, nos escuecen, nos hacen sufrir, a veces mucho, e injustamente, pero nos ennoblecen, y hasta quedan bien. Algunos no estamos hechos para estar dócilmente camuflados entre el rebaño, o al menos no dentro de cualquier rebaño. Y hay Alguien que nos precedió en los estigmas, a Quien le encanta porque le recuerdan a los suyos. Para Él, y para nosotros, los estigmas son amor coherente por los suyos, amor hasta dar la vida. El estigma de esa madre embarazada, de esos padres, de esas familias numerosas, de esos jóvenes, de esos sacerdotes, del Papa, son estigmas porque dan Vida.

Y eso es lo que Z&Z no soportan. Por eso, olé por nuestros estigmas. Los nuevos estigmas.

Leviatán teoconAbsolutamente brillante y conmovedor. Sin embargo, la realidad es muy distinta. En los últimos años, las políticas de ZP se han saldado con un importante aumento de la asignación económica de la Iglesia y la creación de diversos lobbies teocon que se dedican a sacarles dinero a ayuntamientos y Comunidades Autónomas gobernados o cogobernados por el PP, como Valencia y en Tenerife –también en Madrid, como demuestran los hospitales gestionados por organizaciones ligadas al Opus Dei y los nuevos colegios concertados de La Obra–. Más que luchar por la libertad y la justicia, Fabián Fernández de Alarcón y los suyos luchan por su chiringuito. Si Zerolo tiene el suyo, ellos también tienen derecho a su cuota de teta estatal. A fin de cuentas, el odio al dinero, al capitalismo y al materialismo es igual de intenso. Así las cosas, no es de extrañar que muchas personas que no tienen nada que ganar con el zerolismo consideren a éste un mal menor, ya que la alternativa resulta ciertamente espeluznante y no menos revanchista.

Sobre la reducción del adversario político a un estatus subhumano al más puro estilo nazi,  este fragmento de La nueva revolución americana, de José María Marco (páginas 397 y 398):

La nueva base social del Partido Demócrata la ha constituido a partir de entonces [los años 70] una alianza formada por lo fundamental de desempleados, trabajadores con bajos salarios o con escasos conocimientos para la sociedad posindustrial que se avecinaba; de minorías raciales o culturales que descubren con los derechos civiles su potencial político (negros, mujeres, hispanos, gays y luego personas mayores, discapacitados etc.), y de todos aquellos que la llamada “revolución cultural” de los años sesenta fue dejando en la cuneta: madres solteras, enfermos, adictos que han perdido su empleo etc…

Este gran movimiento social y cultural tuvo un éxito gigantesco. Logró la derrota de Estados Unidos en Vietnam, la legalización de la contracepción y del aborto [esta sí que es buena; que alguien que seguramente sigue vivo gracias a los preservativos diga algo así –prefiero no entrar en el asunto del aborto– es lo más rastrero, hipócrita y suicida que he leído en mucho tiempo], el divorcio sin penalización [como el autor traduce literalmente, en realidad quiere decir “sin causa”, o como dicen en los EE.UU. “No-Fault Divorce”; aunque dada su deriva no me extrañaría que terminase pidiendo al Estado la creación de campos de reeducación para los que soliciten un divorcio igual que defiende el sexo a pelo], la erradicación de la censura [¡toma liberalismo!], la prohibición de la pena de muerte… [olvida que esa prohibición ha sido refrendada por los electores de muchos estados mediante referendos, aunque si nos atenemos al primer párrafo la conclusión es que el voto de la gentuza no debería contar].

En fin, que con liberales así no hacen falta bolcheviques. ¿Se imaginan a estos dos señores al frente de un ministerio, una secretaría de Estado o una consejería autonómica? Para echarse a correr. No será con un remedo de nacionalcatolicismo, neofranquismo e hipocresía como lograremos derrotar a ZP. Muy al contrario, si yo fuera el presidente estaría muy interesado en fomentar e incluso financiar este tipo de retórica que tan flaco favor hace a la libertad. Habría que condecorarlos.

chuecadilly@yahoo.es

17 Respuestas a “La miseria de la derecha victimista

  1. El libro de Marco es una reelaboracion bastante pobre de ideas que se han publicado y debatido hasta la saciedad aqui en USA en las ultimas decadas, pero ciertamente no merece calificativos como los que emplea Margol: nazi, rastrero, hipocrita, suicida… De hecho, la referencia a que el uso de preservativos le ha salvado la vida a Marco parece una referencia (no se si encubierta) a su homosexualidad, lo cual no parece muy apropiado. Marco obviamente no juzga los cambios provocados por la movilizacion de la “nueva base social del Partido Democrata”, sino que simplemente los enumera. Esto es absolutamente obvio para cualquier lector del libro. De lo que da la impresion es de que hay algunos problemas entre personas que hasta hace no mucho quizas eran amigas…

  2. Por cierto, ¿piensas que la encíclica de B16 es una “autorizada” expresión de “la derecha victimista” a la que te refieres? ¿Podría ilustrarse su portada con una foto de la Pajin y su niño?

    • Sólo he leído fragmentos porque no he tenido tiempo, pero algunas de las cosas me hacen pensar que Carrillo tiene razón. En EE.UU. la reacción ha sido la de Carrillo, “este papa es socialista”.

  3. Pienso que la derecha en España no destronará a ZP… por muchos motivos.
    No estoy descubriendo la pólvora cuando afirmo que la primera y fundamental de estas razones se halla en su división. Se rompió la alianza liberal-conservadora, de la que el congreso de Valencia del PP y la salida de los “liberales” de la COPE son las dos mejores imágenes.
    Ahora bien, si el único objetivo es destronar a unos para apoltronar a otros…
    Por otro lado, me parece un poco “bestiaca” la crítica a JM Marco. Un par de párrafos recortados no rinden cuenta de la trayectoria intelectual de este “liberal”.
    Al fin, gracias por tus “más frecuentes post”: me encanta el tono post-LD: così libero! Ciao, bello.

    • Las trayectorias son sinuosas, pueden cambiar de dirección, a veces hay trayectorias paralelas… Ojalá las cosas fueran sencillas, pero casi nunca es así.

  4. ¿Qué quieres decir con que De Marco “sigue vivo gracias a los condones”?

    • Pues que como mucha gente soltera menor de 60 años, se habrá servido de algún anticonceptivo alguna vez. Ya sabes lo que pasó a principios de los ochenta, llego el SIDA y todo el mundo comenzó a tomar medidas para no cogerlo, el auge del condón… Bueno, todo eso.

  5. Luis, creo que has retorcido el sentido del análisis de JM Marco en las páginas de “La nueva revolución americana”. A los sectores que describe en ese párrafo del libro añade después, justo cuando comienzan tus puntos suspensivos la de “una parte de los sectores profesionales cualificados, bien integrados en la sociedad posindustrial y progresistas por ideología, no por necesidades económicas…” después, en la página 398, enumera los logros de ese movimiento social y cultural. Es entonces cuando enumera lo que tú señalas y añade que fue un republicano, como Richard Nixon, el que realizó buena parte del programa de “estos nuevos demócratas”.
    Marco, en estas páginas, no hace crítica negativa de dichos logros, simplemente los enumera. Creo yo, vamos.
    En resumen, hablar de que JM Marco reduce al adversario político a un estatus subhumano, al más puro estilo nazi, me parece, como poco, exagerado.
    Te vi hace un año en un debate de LDTV, en ese programa estabas con Marco y comentabas que pudiste convencer a dos amigos que votaran a Bush en 2004, decías que en 2008 no harías lo mismo. Yo, que también he leído el libro de Marco, tengo la sensación de que el autor no destaca como “logros positivos” todo lo legislado por el movimiento conservador, al igual que no lo hace con el progresista. En líneas generales se limita a explicar el cómo y el porqué de la hegemonía de ambos en cada época de las que habla aunque él, obviamente, se encuentra más lejos de los progres.
    Un abrazo.

    • En absoluto, las citas son literales, y no son las únicas de ese tipo en el libro, hay más en el capítulo y en otros. Me quedo corto. Te digo lo que a otro comentarista, quedé muy sorprendido cuando lo leí, pero ahí están sus palabras. ¿Habría que haber metido en la cárcel al señor que inventó la píldora, o haberle prohibido investigar? ¿Tendríamos que restaurar la censura? ¿Fue un error abolir la ley que en los EE.UU exigía que las publicaciones de ficción fueran “uplifting” y moralizantes? Como dijo Thatcher, no, no, no.
      A veces uno escribe unas cosas para un tipo de audiencia y luego dice otras para otro público. La incoherencia, el oportunismo y el doble lenguaje es común a muchos intelectuales. Nada nuevo.
      Por cierto, tengo que decir que mientes, porque en la página 398 no presenta nada de eso como logro, sino más bien al contrario, como lacras. Deberías ser un poco más honrado, no sé si Marco también o no, pero tú sí.

      • ricardo

        Luis, prometo dar otra lectura al libro. Yo, en todo caso, no lo interpreté como tú.
        Lo leo de nuevo por encima y hablamos, no estaba yo esta tarde por mentir, simplemente le di un vistazo.
        No me ofenderé por la forma de contestar puesto que yo no lo hice con ánimo de incordiarte.
        Un saludo.

      • Perdona, a veces soy un poco bruto. Habría mucho de qué hablar a propósito de ese libro, que parece escrito por muchas manos, no físicas, sino con muchos espíritus al mismo tiempo, y el resultado es que a veces chirría bastante y hay muchas medias verdades. Por ejemplo, busca Tim Lehaye, un personaje ensalzado por Marco, y luego busca en internet “Tim Lehaye Moon Sect”. Ahí te enterarás de quién financiaba las organizaciones de ese señor y qué fue de él, algo que Marco obvia en su libro. Cosas de este tipo abundan en el libro, historias a medio contar, selecciones curiosas etc…

      • Ya he leído sobre el tal Lehaye, menuda pieza… Igual, el que tiene que ser curado de muchos ‘problemillas’ mentales es el tipo este.
        Ánimo Luis, y sí, a veces eres un poquito bruto, pero con la libertad hay que ser radical…
        Un abrazo Luis

      • ¿Y cómo lo presenta Marco en el libro? Como un héroe. No es el único caso.

  6. Querido Luis, gracias por los dardos, pero aquí, chiringuitos, los justos y en la playa. Siento que mi artículo te dé nauseas, no era mi intención.

    Dices que nuestra asociación “aboga por la educación confesional católica obligatoria” y ésto, no sólo es falso, sino que SABES que es falso, porque nos conocemos. Queremos una educación libre, y a partir de aquí nos entendermos. Cuanto más de “iniciativa social” mejor, y en esto con un liberal como tú podremos encontrarnos.
    Expresamos, como tú, nuestra percepción de las cosas y defendemos una visión de un mundo más justo y más humano.
    Pero lo que de verdad no entiendo es que hables de que todo se reduce a euros, después de leer el artículo. Alguna misteriosa relación establecida se me escapa. Ni queremos chiringuito alguno ni nada que se le parezca. Lo poco que gastamos lo obtenemos de las cuotas de socios y aportaciones voluntarias, y para tu información, cada vez tenemos más claro que esa independencia material nos permite ser vivir sin hipotecas. Otros no pueden decir lo mismo. Somos todos, repito todos, voluntarios, que nos ganamos la vida por otro lado. Y mira tú por dónde, no es circunstancial, porque así lo hemos querido.
    Tal vez el que no entiende de qué se trata eres tú. Se trata de convencimiento íntimo, no periférico; de experiencia de vida, de corazón y fe; de esperanza en el hombre, de amor verdadero en la familia; de gratuidad. ¿Empalagoso? No, verdadero. Qué fácil descalificar ridiculizando. Un saludo afectuoso,

  7. “A los socialistas de todos los partidos”.

    Es que al final es la misma gente con las mismas intenciones, que no ideas, y ambiciones de poder. Les da igual un partido que otro o derecha que izquierda. Buscan el poder, las ideologías solo son opciones, o medios, para ellos.

    Habría que oír la apología, con cara al sol y todo, de Franco y el franquismo que hacen en privado algunos que en público se enorgullecen de retirar distinciones al generalísimo y de quitar símbolos del viejo régimen de las calles.

    Les da lo mismo ocho que ochenta. Decir en cada momento lo que haya que decir y hacer lo que haya que hacer.

    “Cambiarlo todo para que todo siga igual”

  8. Me gusta Luis, pero eres un poco duro con JM Marco. El LD cada vez que lo he escuchado dice cosas muy sensatas y nada parecido al párrafo que reproduces arriba.
    Pero si lo ha escrito…
    Un abrazo

    • Soy bastante duro, es verdad, pero las palabras son las que son. Yo fui el primer sorprendido cuando leí esas cosas y otras en su libro. Me quedé perplejo.

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