Adolescentes pornógrafos


Chicas en la playa

Laurie es una niña de 14 años educada en casa. Tras años de homeschooling sus padres la matriculan en un instituto. Lo primero que su hija hace es decirle al capitán del equipo de baloncesto del colegio que quiere ser cheerleader, y para ello le envía unas fotos de ella en ropa interior y en top-less y le promete más si él le da su dirección de correo electrónico. Laurie manda las mismas imágenes a varios compañeros más sin que ellos se las pidieran.

Por alguna razón, varias fotos terminan en Internet. Los padres de Laurie no aceptan las disculpas de la familia de Alex, el capitán de baloncesto que asegura que no fue él, ni las medidas correctivas que pretende llevar a cabo el director del colegio. Denuncian los hechos y Alex es detenido. El fiscal puede acusarlo de delitos que conllevan hasta 15 años de prisión y su ingreso en la lista de delincuentes sexuales. En los últimos años, los fiscales norteamericanos, animados por la Casa Blanca, han llevado a miles de adolescentes ante los tribunales por enviar fotos de este tipo a amigos y novios.

Al final, Alex recibe una sentencia por poner en peligro el bienestar de un menor, una falta que no conlleva prisión y que desaparece de los antecedentes penales a los 6 meses. Podría haber sido mucho peor. La levedad de la pena se debe en parte a la reacción de muchos vecinos de Rochester, que defendieron al chico y pidieron al padre de Laurie que optase por una solución privada entre su familia y la de Alex. Sin embargo, el señor se negó y apeló al Estado como protector de su hija.

Aparte de la histeria desatada a propósito de la pornografía infantil, que convierte a chicas de 15 años que le quieren alegrar el día a su novio en peligrosas delincuentes, la reacción del padre de Laurie me parece bastante llamativa. Es la ley del embudo: yo educo a mi hija en casa sin interferencia estatal, pero si el experimento sale mal y la niña termina siendo una golfa, la culpa no es mía, sino de otros, y para eso acudo al Estado, que nos descarga a mi hija y a mí de toda responsabilidad. No sé qué tipo de educación recibiría Laurie en casa, pero está claro que nadie le enseñó a tratar a los chicos ni le dijo que si una mujer se ofrece de esa forma a los hombres, razones perfectamente naturales llevarán a esos machos a tomarse el asunto a la ligera y a compartir con otros sus hallazgos, como lleva ocurriendo durante cientos, o incluso miles, de años.

No soy partidario del homeschooling, pero tampoco lo prohibiría, porque defiendo el derecho de los padres a darles a sus hijos la mejor educación que puedan y a formarlos según sus convicciones. Pero esa libertad también acarrea responsabilidad, la enfrentarse con valentía, y no con llantos de plañidera ni escondiendo la cabeza bajo tierra, si el invento falla.

En su reportaje sobre el asunto publicado en reason, Nancy Rommelmann cita la conclusión de Alex, el condenado por no se sabe qué:

Ojalá nuestras familias lo hubieran hecho mejor. Con gusto habría pasado el verano cortando el césped de su jardín.

A lo que la periodista añade:

Tras lo cual, ella podría haber hecho lo mismo en el tuyo.

O tal vez su padre.

chuecadilly@yahoo.es

10 Respuestas a “Adolescentes pornógrafos

  1. bose-einstein

    ¿Me amas sinceramente o sólo quieres una noche de lujuria desenfrenada? No te cortes.

    • ¿Lo dices en serio o sólo para provocar? Te recomiendo que vayas a otro sitio. Este es un blog serio y no un cuarto oscuro, princesa.

    • ¿Te refieres a mí o a otro? No sé quién eres. Amar, no amo a muchos, noches de lujuria desenfrenada pasaría con muchos, como todo el mundo. Pero una cosa es imaginar y otra hacer. ¿No será más bien al contrario, es decir, a quién debo hacer esa misma pregunta? No te cortes.

  2. Curioso, Luis. En el Nickjournalarcadiano, alguien se ha interesado por tu caso y le ha preguntado directamente al nick con el que se esconde Moa. Y la respuesta que éste le ha dado es de lo más desagradable.
    Mira, no sé en qué se ha convertido LD, pero con César Vidal y Moa, acabará por ser una versión rara de “El Alcázar”.

    • Alberto, no entiendo lo que cuentas. Suena a patio de vecinas, marujeo bastante vulgar. ¿Qué pasa con Pío Moa? Lo conocí una vez almorzando con Javier Rubio y Cristina Losada. Nos amenizó el postre cantanto canciones rusas, supongo que recuerdos de su etapa comunista. No nos hemos vuelto a ver ni a hablar.

  3. Me gusta mucho que saques este tema. Basta ya de considerar la adolescencia como un limbo exento de cualquier responsabilidad o autoría.

    Y traduciéndolo al ámbito español no dejo de acordarme de las chicas aquellas que se fotografiaron magreándose con unos guardias civiles a los que acabaron condenando a no sé qué. Acaba pareciendo increíble que uno las siga considerando como angelitos inocentes después de aquellas fotos chupando las porras sentaditas en los muslos de la Benemérita…

  4. Ay cómo está la muchachada desde que saben usar internet…

  5. Se lo reenvío a mi chica, quien ademas de profesora de la universidad se está doctorando en temas de educación: le interesará seguro😉

  6. De que el demonio no tiene nada que hacer, con el rabo mata moscas.

    John W.

  7. Buen artículo, Luis.

    La contradicción que planteas es normal en cierta medida…y las consecuencias pueden ser graves.

    Asumir la responsabilidad es díficil (cuesta), pero estas contradicciones claman al cielo: libertad sí, pero para lo que me de la gana.

    Saludos.

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