Risto Mon Amour


ristomejide

Hace unos meses estuve a punto de comprar tu primer libro. Reparé en él mientras hacía cola ante la caja de una de esas tiendas de El Corte Inglés que cierran tarde. Pensé que unos cuantos consejos francos, no exentos de cierta crueldad pero sinceros al fin y al cabo, no me vendrían mal en aquellos momentos. Supongo que con el tiempo los triunfitos que tanto se disgustaban con tus críticas implacables se dirán: Risto tenía razón, es el único al que le importábamos.

Además, siempre me diste mucho morbo. Ese rapado que llevas te sienta fatal, por no mencionar las gafas de mosca, pero me decía que sin ellas y con un poco más de pelo serías un bombón. Las fotos que encuentro en Internet lo confirman.

Tu expulsión de Operación Triunfo por un comentario supuestamente homófobo –yo lo dejaría en una grosería fácil de responder con un poco de sentido del humor– al que Jesús Vázquez respondió como un matón de discoteca te ha convertido, de la noche a la mañana, de un monstruo que encarnaba a la perfección la decadencia y la crisis de valores traída por ZP en un héroe de la libertad. Son los mismos que se harían vegetarianos si ZP saliera en televisión comiéndose o un filete, alcohólicos si se descubriese que Esperanza Aguirre le da al güisqui o partidarios de los papeles para todos si, pongamos por caso,  algún medio de comunicación revelase que Aznar está liado con una venezolana 20 años menor que él. Algunos venden su cuerpo y otros su alma, si es que alguna día la tuvieron.

El jueves pasado le confesabas a Julia Otero, quien te presentó como “el parado más famoso de España”,  que eras un humorista frustrado y que con el paso de los años uno se hace más vulnerable. También decías que, al menos en tu caso, las decisiones basadas en la intuición habían sido mucho más acertadas que las basadas en la razón, que cada vez que fracasabas te dabas cuenta de que eras un capullo, que uno no aprende de la fama, sino de la gente a la que conoce gracias a ser famoso, y que hay que saber irse a tiempo. También te mostraste partidario del “romanticismo cañero”. No te falta razón, así que en cuanto terminé de escribir esto bajaré a la calle y me compraré tu nuevo libro, El sentimiento negativo, y me lo llevaré a la mariplaya donde pasaré los próximos 15 días. Espero que tu libro no me espante muchos ligues. Y si así fuera, tanto mejor. De todas formas incluiré un par de reemplazos en la maleta, no vaya a ser que eso de “escribe bien este cabrón” que dijo Julia no sea más que un truco de marketing.

Que te vaya bonito, y como también se dice por ahí, keep up the good fight, whatever it may be.

5 Respuestas a “Risto Mon Amour

  1. Que fuerte alguién tan progre como Jesús Vázquez censura la libertad de expresión en su programa con la complicidad de los progres de Telecinco. Yo de Risto me iba a otra cadena que le dejarán ser libre de verdad.

  2. Algunas veces me ha parecido este personaje un poco como un tonto útil y utilizable, de hecho, creo que el numerito no fue nada más que eso. Dicho esto, en medio de ese pasteleo que es OT su antipatía me parecía simpática.

    Si resultaría muy peligroso que alguien de la gran secta en la que se ha convertido la izquierda fuera convertido en mártir de la derecha. Solo faltaría que nos impusieran nuestros mártires, héroes, etc. En el momento que eso ocurra… apaga y vamonos.

    Yo no voy a comprar ninguno de sus libros de momento. Quizá en otra ocasión.

    John W.

  3. Menudo criterio el de Julia Otero.

    Risto ha creado la apariencia de que sobrevuela por encima de la mediocrridad televisiva, pero él mismo es un friki más, prácticamente indistinguible de los que critica. Basta ojear el otro libro unos segundos en unos grandes almacenes, el del “pensamiento negativo”, un panfletillo new age demencial que se da aires sapienciales.

    • No sé si es mediocre o no, todavía no he leído nada suyo, pero entretenía sin hacer daño. Lo que sí me parece dañino es que algunos lo quieran convertir en un nuevo mártir de la causa anti-ZP tras haberlo retratado como una de sus criaturas. Yo veía OT, como uno de cada tres programas, y me daba la impresión de que Risto decía lo que muchos pensaban, de los chicos, el programa y la tele en general. Que luego él sea uno más no me importa. Al menos no se ponía como ejemplo, que no es poco, ¿no crees?

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