Confesiones de un margoliano, por José Sánchez Tortosa


José Sánchez Tortosa me escribe como pluma invitada para recomendarme un libro que ha reseñado para LD. Algunos párrafos de la obra de Weininger que José reproduce en su artículo son duros, lacerantes sin duda, pero sus heridas no dejan mella. Ya no.

Querido Luis:

Mi curiosidad, una vez satisfecha con tu poliédrica personalidad (digna del mismísimo Pessoa y sus heterónimos, por no mencionar al propio Publio Galonni…) me ha llevado a un personaje fascinante e inquietante a partes iguales, digno de entrar en la galería de los horrores que todo margoliano que se precie ha de conocer. Se trata de Otto Weininger (1880-1903).

Reputado como homófobo siendo él mismo homosexual (así como antisemita, siendo judío, lo que acaso lo llevó al suicidio a los 23 años), muestra en sus escritos acerca de la homosexualidad, recogidos en su obra Sexo y carácter (1903), la única que publicó en vida, una ambigüedad a ratos delirante, a ratos brillante.

Dejo para mejor ocasión los detalles de su concepción de la homosexualidad. Me apetece más bien resaltar su concepción de la amistad entre varones, tema de innegable interés para los de nuestra generación (la hornada Voltereta) y, en particular, para nuestro helenólogo de cabecera, el gran Seleucus, especialmente preocupado por los pormenores de la relación que los guerreros espartanos, hombro con hombro, establecían entre sí:

“Ninguna amistad entre los hombres está totalmente desprovista de un elemento de sexualidad por muy penoso que esto resulte al pensamiento y aunque parezca contrario a la idea de amistad.” (capítulo IV)

No es imposible que el técnico del gas que apareció en tu mansión a horas intempestivas pensara algo similar, aun sin haber leído una sola línea de Weininger ni saber de su existencia, al veros al experto en lengua griega y a ti en condiciones de indumentaria relajada y con las telarañas del sueño aún aferradas a los párpados.

¿Qué hubiera dicho Otto (y el propio técnico) de saber que vuestra amistad a la griega tiene que ver más bien con la afinidad intelectual (eso es amistad para los griegos clásicos) y que los atascos en los conductos de tu casa se deben a la impericia en la formación de una inmigrante del este (de Badajoz) y a tu inveterada afición por las ensaladas?

Como nunca has sido un activista gay y sientes elemental rechazo por el folclorismo mariprogre debido a tu acendrado rigor racionalista, juzgarás de interés el personaje que me permito presentar a todos los margolianos que en el mundo son.

Que la noche te sea propicia.

José Sánchez Tortosa

(filósofo materialista, profesor en la trinchera y margoliano desde su iniciación en los garitos de Jerusalén una noche de sabbath)

Pd.: Me encanta lo de pluma invitada…

RESPUESTA: Querido, admirado, y también deseado José (entre tú y yo algunas cosas tendrán que quedar para la próxima vida), muchas gracias por enviarme estas líneas. Leeré a Weininger y sufrire, lloraré y celebraré seguir vivo pese a quien pese. Las lágrimas no serán por mí, sino por quienes son o han terminado como él, a menudo por pura elección personal, tal vez a cambio de unas monedas de oro o el falso cariño de quienes han convertido el odio en un pingüe negocio. Nada nuevo bajo el sol. Con Seleucus y tantos otros me unen agape y casta philia, sensaciones a veces mucho más placenteras que el puro eros, sobre todo si este no es satisfecho. Quizá la razón de que no ligue más sea que cuente con amigos como vosotros. Uno se pone a comparar y nadie pasa la prueba, un criterio sin duda equivocado. Nunca se sabe cuándo puede aparecer alguien que con una simple mirada, una sonrisa o una inflexión de voz, ya sabes, lo que uno menos espera, me saque del error. Veremos…  A veces las cosas no son mejores ni peores, sino simplemente distintas. Pobre de aquel que no lo sepa apreciar.

Cómo olvidar aquella noche de sabbath en Jerusalén. Por aquellos momentos, por las líneas que hoy me has escrito,  por haber compartido conmigo Los dados, una obra que no puede permanecer inédita por mucho más tiempo… En fin, por tu charitas y tu hombría de bien, siempre te estaré agradecido. Hasta siempre, compañero.

chuecadilly@yahoo.es

3 Respuestas a “Confesiones de un margoliano, por José Sánchez Tortosa

  1. No mencionéis jamás lo de la homosexualidad en la Grecia antigua a los griegos de hoy. No lo llevan demasiado bien. Tampoco sé por qué, dado que no son sus herederos y todo parecido es pura ficción.

    • Pobres, tienen que soportar esa cruz. Pues mi estancia en Chipre fue de todo menos aburrida, pero es verdad, son más moros que otra cosa.🙂

  2. Es muy duro sentirse un inadaptado allá donde vayas.

    Hay que tener mucha fuerza constantemente para evitar que cualquier bajón te haga acabar a los 23 años, o a los que sea.

    John W.

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