Más rubia y no nace


wendy_james

¿Qué fue de Wendy James, la rockera más gritona de finales de los ochenta gracias a la cual algunos conocimos a grupos como The Velvet Underground (run, run, run, run, run, take a drag or two and fuck Trinidad Jiménez)  y a personajes tan peripatéticos como Edie Sedgwick, ese ángel de alas rotas, que cantaban los melenudos de The Cult allá por 1989?

Pocos recuerdan que tras la disolución de Transvision Vamp por algún asunto relacionado con el eye liner del batería o el último novio del guitarrista, Wendy escribió a Elvis Costello solicitando su guía y consejo. El resultado fue un impresionante álbum lleno de referencias culturetas, guiños a Proust y a varios poetas franceses y crudelísimas invectivas contra el pijerío londinense y en general las chicas y los chicos bien de la capital británica. London’s Brilliant, el primer single, es un homenaje a Ladbroke Grove, la parte no pija de Portobello Road, a la altura del puente, el colegio español y un supermercado regentado por una familia gallega en el que venden chorizo de Pamplona. Recuerdo es estremecimiento de placer culpable que me recorría el cuerpo cada vez que escuchaba aquel rotundo  with a bite and a bark he tried to make his mark, now he’s getting fucked silly somewhere in Picadilly. Pura ambrosía servida en copa de oro por el mismísimo Ganímedes, ¿no creen?

Sin embargo, los temas más interesantes del disco eran otros. Ahí está Do You Know What I’m Saying, esa inquietante tragedia que se abre con la crónica de una prima donna fracasada y concluye con el arresto de un misterioso personaje masculino, a medio camino entre el clásico chulo de putas y Rodolfo Valentino, con o sin pluma.

Y qué no decir de Basement Kiss, el relato de esa pija llamada Lucy Grace who can’t show her face down in the North End Road for in Belgravia… de resonancias canallescas, algo así como el ambiente del celebérrimo Cielo de Pachá en el que mi amigo Brigitte, un drag queen barcelonés que hizo furor en el Madrid de aquellos años, se dedicaba a seducir a niños pijos?

En los últimos años, Wendy, cuya melena muestra los estragos de años de inclementes decoloraciones y otros estragos, formó un grupo llamado Racine, nombre pretencioso donde los haya, con el que ha dado la vuelta al mundo y visitado nuestro país en varias ocasiones. No se pierdan la entrevista concedida a jenesaispop, unas chicas maravillosas a las que conocí una noche en un bar de Malasaña del que sólo recuerdo una decoración naranja y el pastel de cumpleaños que repartía una de ellas. He de reconocer que la nueva Wendy, que se dedica a impartir enrevesadas charlas neoizquierdistas sobre lo divino y lo humano como si acabase de salir de una clase impartida por algún miembro de la escuela de Frankfurt, me deja bastante frío. Tampoco es que la chica con delirios de grandeza que paseaba su palmito por las calles de Barcelona celebrando la mercatilización de la cultura popular fuera mucho mejor, aunque al menos entonces no tenía aspiraciones de suma sacerdotisa ni pedía a gritos una columna en Le Monde Staliniste.

Sea como fuere, Wendy siempre estará en mi corazón por su maestría a la hora de recrear el pastiche, la clase con la que batió a las drag queens a su propio juego -cualquier parecido con nuestra tonadillera Alaska es pura coincidencia- y la albura de su cabello. ¿Se imaginan a un chulazo con una peluca à la Wendy? O ni siquiera chulazo, me basta con que sepa penetrar con la mirada como ella. Dulce premonición. ¿Quién dijo que su cualidad favorita en un hombre era el encanto femenino? Pues eso.

chuecadilly@yahoo.es

6 Respuestas a “Más rubia y no nace

  1. Bueno, estarás cansado de que te digan lo mismo, pero te había perdido la pista y hasta hoy no he encontrado este blog. Ya me he puesto al día leyéndolo de arriba a abajo, está genial. ¿Por qué no te prodigas un poquillo más en la tele? es que nos vendría muy bien que tu punto de vista se popularizara, al fin y al cabo aquí te leemos los que te buscamos. Sólo te vi una vez en La Noria y el contraste de nivel con el resto de los contertulios era muy llamativo. Saludos.

    • Bueno, Javier, el tuyo es uno de esos comentarios que desde luego le alegran el día -casi la semana- a uno, incluso si fueses un troll. Muchas gracias por tu tiempo y por tu generosidad. Lo de la tele no depende de mí, uno no llama y dice “voy esta noche”. Hay que suscitar el interés ajeno y ser buscado. Mantengo los dedos cruzados. Gracias a Dios, todavía no me he cansado de recibir la amabilidad, tanto tuya como de otros. De nuevo, gracias de corazón.

  2. Aquellos años los pasé con una sensación de estar en una época de transición a no se sabe donde.

    Esta la estoy pasando con una sensación de fin de ciclo. Si es que estuviera en lo cierto, que lo dudo, esperemos que el cambio no sea muy traumatico.

    John W.

    • Puede ser algo traumático y positivo al mismo tiempo, una cosa no tiene por qué excluir la otra, amigo mío. Si el aquella época llegaste a algún sitio, ahora todo puede ser mejor. Un abrazo.

  3. Qué recuerdos, yo viví en Ladbroke Grove una temporada, al lado de un pub que hacía esquina. Era el año 2000, y había un centro serbio -los bombardeos de la OTAN habían sido el año anterior- a la vuelta que daba bastante acojone. Y en esa tienda he estado comprando compango y pipas. El personal se quedaba a cuadros cuando bajabas comiéndotelas por mitad de Portobello.

  4. Pues si que recuerdo algo de todo aquello. Fue una época irrepetible que pasé con la sensación de que era de transición, pero que ha desembocado en esta que estoy pasando con la sensación de final.

    John W.

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