Cholo, no te compadezco


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El brillante y polifacético Hernán Migoya, uno de mis amigos de Barcelona a quien más quiero, autor de Todas putas y actualmente director de proyectos de la editorial Glénat, donde podréis adquirir entre otras maravillas la reedición de Esther y su mundo y Hazañas bélicas, me anuncia así su nuevo blog, llamado Cholo, no te compadezco:

Todos sabemos que un blog no sirve para nada.
Si quieres una prueba fehaciente, entra en el mío: COMICSARIO.
Y si quieres un punto más exótico, étnico, comprometido, solidario y todas esas mentiras, tengo blog hasta en el Perú: Cholo, no te compadezco.
La paz sea contigo. Hala.

Para muestra de las cosas que podrán leer allí, este rutilante botón a propósito de Kiko Ledgard, el peruano más famoso de España:

Cuando llegué a Lima por primera vez en 2006, todo el mundo (peruano) me preguntaba anhelante por el Cholo Sotil. Naturalmente, me sonaba el nombre, pero al no interesarme el fútbol, sólo recordaba vagamente a un señor de ceño adusto, melena negra y planta cimeria.

Esta y muchas cosas más, como por ejemplo la opinión de Migoya sobre es escándalo del Conde Lequio y Brenda Mau, la concursante peruana de OT a quien el aristócrata italiano llamo “chacha”, totalmente free of charge y sin una gota de corrección política, como demuestra el fantástico tráiler de El sudaca sádico.

Hace unas semanas Hernán Migoya me honraba con un post en su blog de culto COMICSARIO. Como siempre, el genio nacido en Ponferrada y catalán de adopción pisaba algunos callos y ponía el dedo en un par de llaga:

El caso de Luis Margol es parecido al mío: a él no le aguanta la derecha de Madrid, igual que a mí no me soporta la izquierda de Barcelona.

Margol y yo nos hemos hecho muy amigos este año. Es de las pocas personas que conozco que siente interés real por la política, y me pone un poco al día, me dice qué ministro tenemos en qué, y eso.

Él se siente muy identificado con la tendencia libertaria estadounidense, aquí prácticamente desconocida y siempre incomprendida. Con esas ideas simpatizan o simpatizaron muchos ídolos míos: Ayn Rand, John Milius, Frank Miller… o Peter Bagge.

El problema del libertarismo es que resulta tan utópico como el comunismo: parte de la peregrina idea de que la masa somos un ente inteligente y que cada persona es, antes que víctima, responsable de sus actos. Por eso los libertarios siempre serán una minoría y un poco la guasa de los partidos populistas, los mayoritarios.

Pueden leer mi entrevista a Hernán con motivo de otro de sus proyectos más rompedores, un cortometraje de animación titulado Hitler in Love, aquí.

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En mi penúltimo viaje a Barcelona, porque ya tengo varias invitaciones para septiembre (¡qué hacer! :-)) Hernán, Melina –su esposa peruana y ahora también española criada entre Iquitos y Lima- y yo fuimos a merendar al Café de la Ópera, un lugar decadente y maravilloso, único en su género en la ciudad condal, aunque debo decir que Madrid hay varios así. También cenamos en casa de la escritora randiana  Leah Bonnin y el productor Jaime Behar, donde una persona cuyo nombre he borrado el 18 de septiembre a petición de ella (sé que queda fatal, pero bueno) y yo le hicimos un regalo muy especial. Otro día almorzamos en la zona gay de la playa La Mar Bella en la víspera del inicio del festival Circuit, una reunión anual de locas hipermusculadas, muchas de ellas hormonadas hasta las cejas y drogadas hasta el… Los comentarios de Hernán a propósito del tremendo espectáculo de casquería fina sobre la gruesa arena de esa estupenda playa artificial son absolutamente priceless, memorables. Algún día los tendré que reproducir, aunque si lo hago tal vez Migoya no viva para explicarse.

A menudo no hay nada mejor que contemplarse a través de los ojos de un sabio extraño, que no un mentecato con exceso de opiniones y falta de cerebro. Las verdades duelen, y las de Hernán siempre son como puños revestidos de acero. Que Dios le dé muchos años de vida, y a mí muchas páginas para seguir hablándoles de él.

chuecadilly@yahoo.es

5 Respuestas a “Cholo, no te compadezco

  1. Qué maravilla que hables del Café de la Ópera. Es de las poquitas cosas añejas que quedan en esa Barcelona que se empeña en ser requetemoderna y no sabe que en lo viejo está lo único…

  2. Habrá que seguirlo.

    Esta vez comento solo una vez.

    John W.

  3. Te has pasado tres pueblos, Luis.

    Si llego a saber que en la derecha catalana hay tanto vicio y perversión, me hago de las Nuevas Generaciones a los 12 años.

    La obra de Dios nunca deja de asombrarme. ¡Al Señor sólo le motiva el sexo!

    Besos salaos y gracias por descubrirme el lado bronceado de la Fuerza.

  4. Migoya es un gran tipo, y tú también. Te sigo desde hace tiempo, y un día apareciste donde menos lo esperaba. Sorpresa, sorpresa. Je, je, adelante, eras de lo poco libre que quedaba en libertaddigital, bueno, aquí estás, hasta pronto. Algún día, quizás. Un día un tío dijo en su blog que eras muy serio. Tiene razón.

    • Señor misterioso, espero que no seas el frutero, porque no quiero tener que arreglarme para salir a comprar. Gracias por el elogio y hasta cuando quieras. No digas que soy serio, que no es para tanto. ¿Cómo era eso de que cada uno lleva su máscara?

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