Identidad, bien común y privilegios inmerecidos


Mary_cheneyLa política hace extraños compañeros de cama. Yo diría que incluso con uno mismo. ¿Qué ocurre cuándo debemos elegir entre un candidato que pensamos es el mejor para todos y otro cuyas políticas no nos gustan pero que en un asunto determinado defiende una posición que nos beneficia?

Probablemente esa es la pregunta que se hizo Mary Cheney, la hija lesbiana del ex vicepresidente norteamericano Dick Cheney, antes de donar 1.000 dólares para la campaña senatorial del republicano Rob Portman en el estado de Ohio.

Mary, quien lleva 17 años unida a Heather Poe y es madre de un hijo de dos años, posee una larga y brillante carrera en el campo de la comunicación en distintas empresas privadas, entre ellas la cerveza Coors. Tras el boicot de distintas organizaciones LGTB a esta marca, Mary fue contratada como relaciones públicas. Su cometido fue mejorar las relaciones entre Coors y el público gay.

En 2003, Mary se encargó de la campaña de su padre como vicepresidente de los EE.UU. Su situación personal y su activismo político en el Partido Republicano motivaron una polémica aprovechada por los medios para señalar la incoherencia y la hipocresía de Cheney, quien en el pasado se había manifestado públicamente en contra de cualquier legalización de las parejas formadas por personas del mismo sexo, mientras que en privado su hija era aceptada con toda normalidad por la familia. Algo parecido ocurrió con George Bush, a quien algunos amigos gays le reprocharon ser un auténtico mariliendres en privado y un homófobo en público.

Tras su reelección en 2004, Bush se negó a impulsar de nuevo la fallida enmienda constitucional que prohibiría el matrimonio gay, una medida que fracasó en el Senado debido sobre todo a la firme oposición del también republicano John McCain. También ofreció un pacto nacional sobre el asunto consistente en una ley de parejas que diera a los gays algunos de los derechos de los que disfrutan los heterosexuales. Su propuesta fue ignorada tanto por los demócratas como por los republicanos.

La pasada primavera, Dick Cheney hizo unas declaraciones totalmente opuestas a las que había realizado años antes. Del “la libertad no significa libertad para todos” pasó al “la libertad significa libertad para todos”. Añadió que “como muchos sabéis, una de mis hijas es gay y eso es algo con lo que hemos vivido en la familia durante mucho tiempo. La gente debe ser libre para unirse a otra persona como quiera. Cualquier tipo de modalidad que deseen. Que deba haber una ley federal que proteja esto es algo que no apoyo. Históricamente, el matrimonio ha sido competencia de los estados. Siempre ha sido un asunto de los estados y debe ser tratado así, en el nivel de los estados… Pero yo no tengo ningún problema con ello”.

¿Qué quiso decir Cheney con “ello”? ¿Acaso se refería al matrimonio gay? Parece ser que sí, o al menos a la igualdad de derechos. El apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo, sigue creciendo en la mayoría de las naciones occidentales. Cada vez son más los políticos y comentaristas conservadores que piensan que lo mejor sería aceptarlo y centrarse en asuntos más importantes –el último del que tengo noticia fue el ex diputado del PP Jorge Trías Sagner en La Mañana de COPE el lunes 31 de agosto-. En algunos casos, es el centro-derecha quien ha tomado la iniciativa, como en Suecia, gracias al compromiso de los partidos liberales, se llamen como se llamen, con este asunto. Luego están los que se llaman liberales y pretenden enviarnos a las catacumbas, pero esa es otra cuestión de la que ya he hablado bastante y no tengo ganas de aburrir a nadie.

La ambivalencia y la duplicidad de la derecha en esta cuestión es un lastre para ella, pues cada vez es más evidente que muchos no dicen lo que piensan por temor a irritar a su electorado más conservador. El problema es que esto les aleja de otro segmento de votantes, que no se fía –y con razón– de políticos que mienten de forma tan evidente.

El apoyo de Mary Cheney a un candidato que como miembro de la Cámara de Representantes se opuso tanto a la legalización del matrimonio gay como a la adopción de niños por parejas del mismo sexo en el distrito de Columbia ha desatado una nueva polémica. Algunos defienden a Mary señalando que el conservadurismo social de Portman es, como en el caso de tantos republicanos, una impostura cuyo objetivo es ganarse el apoyo de la derecha religiosa. Otros la critican y señalan su intolerable falta de respeto y arrogancia. ¿Es que la única forma de ser gay y que los republicanos te dejen en paz es contribuir económicamente a sus campañas electorales? Claro, como ella tiene dinero y su familia es rica e influyente, puede usar su situación de privilegio para sortear por medio de enchufes todas las dificultades que encuentran otras personas en su misma situación. ¿A que a ningún juez se le ocurriría cuestionar la idoneidad de la pareja lesbiana formada por Mary y su esposa de hecho para criar a un niño?  ¿Quién tiene huevos para negarle a Heather, tutora del hijo de Mary, la adopción del niño si lo solicitase?

Uno puede votar a quien le dé la gana por las razones que considere más oportunas en cada momento. Pero al menos debería abstenerse de gastar su dinero apoyando a gente cuyo programa político les haría la vida más difícil a ella y a su familia si no fuesen parte de la casta política del país. La igualdad ante la ley no es cuestión de apellidos.

chuecadilly@yahoo.es

7 Respuestas a “Identidad, bien común y privilegios inmerecidos

  1. Hola Luis y compañía,

    Salgo un momento del “stand-by” en el que me encuentro para pasaros un chismorreo con trazos de veracidad que me llegó hace mucho tiempo.

    Según me comentó una garganta que yo hubiera querido que fuera profunda para mí, el proyecto del entorno de Aznar, que no del mismísimo Aznar, se topó de bruces con la parte de “vamos hombre” y de “eso por encima de mi cadaver” de Moncloa. O sea, Ana Botella.

    Imaginaros el cuadro: “Jose, “eso” para Mariano. O algo así.

    John W.

  2. Yo no es que crea que la derecha en España sea solo conservadora de nombre, es que creo que hay demasiadas similitudes entre PP y PSOE de lo que nos quieren hacer creer.

    Además, creo que Aznar quería impulsar las uniones civiles entre personas del mismo sexo, sin llamarles matrimonio, eso sí. No sé si Margol puede confirmarlo.

    Saludos

    • Lo que a mí me han contado diputados del PP es que Aznar quería hacer una ley, pero que poco a poco su entusiasmo mermó, y de ahí el ridículo espantoso que le obligó hacer a gente como Rosa Estarás, que presentaba un proyecto, comenzaba a negociar con otros partido y organizaciones LGTB, y de repente le decían que diese largas, o que cambiase una cosa u otra. Algunos peperos culpan a un grupo de diputados que amenazó con plantarse y votar que no, de forma que la ley podría ser rechazada, ya que la izquierda votaría que no por inncesaria y unos cuantos diputados también por excesiva. Situación de bochorno para Aznar precisamente en los años de la invasión de Irak, cuando lo peor para el PP era una división interna. Hasta ahí lo que me cuentan fuentes que nunca me han mentido.

  3. De ahí la impostura que señalan tantos, dicen cosas pero ni ellos se las creen, y desde luego no van a llevarlas a cabo, al menos aquí, como se demostró durante la presidencia de Aznar. En EE.UU. es algo distinto. Allí sí que algunos conservadores han hecho cosas brutales, como restringir la libertad testamentaria en algunos estados. Al menos había algo que restringir, porque aquí, con el Código Napoleónico, casi todo el pescado está partido de antemano.

  4. La derecha sueca es un modelo a seguir. Matrimonio gay y externalización de la educación. Me encantan.

    Sobre la derecha conservadora hay un matiz que me gustaría apuntar. Y es que en España, al menos, sólo lo es de nombre. ¿Alguien puede nombrarme algún retroceso en materia de “libertades civiles” del gobierno Aznar? No.

    Y no entre otras cosas porque la moral ultrarreligiosa es tan opresiva como imposible de cumplir. Ni sus máximos apóstoles la practican.

    Así que prefiero tener pocos principios y poderlos seguir que presumir de muchos y luego pasármelos por el forro.

    Fonseca

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s