Juan Trías, el marxista que me hizo liberal


Libro Trías

Curioseando por Internet me topo con algunos artículos de Juan Trías Vejarano, mi profesor de Historia de las ideas en segundo de Políticas, en Público. A pesar de su fama de gruñón -lo era- y de hueso, me apunté a su grupo y no al de Carmen Iglesias, una señora muy simpática que contaba unas anécdotas divertidísimas en sus clases (yo iba a las de Trías y de vez en cuando me colaba en las de Carmen) porque sabía que Juan era marxista y quería saber de una vez por todas en qué consistía aquello.

Guardo un gran recuerdo de las clases de Trías, que a menudo me recordaban las de religión católica en el colegio. Al final, todo se reducía a lo que Marx y Engels habían dicho, con eso se zanjaba la cuestión. A mí aquello me exasperaba, porque Trías es un hombre muy culto que conoce bien la historia. Era como si se reprimiese o no se atreviese a pensar por sí mismo, lo mismo que había observado en algunos curas. Esa actitud me hizo aborrecer el marxismo. No puedo suscribir una doctrina que en ahoga la investigación y la libertad de pensamiento y te prohíbe ir más allá de la textualidad de sus forjadores. Me parece un atraso y una aberración.

A veces surgían problemas cuando los alumnos planteábamos cuestiones sobre las que los Maestros no se habían manifestado. En esos casos Trías se lamentaba de que Marx no hubiese dicho nada de eso. La tragedia del marxismo es que cada día son más los asuntos sobre los que los padres fundadores no dijeron nada porque no pudieron predecir los cambios que el mundo experimentaría. De nuevo, aquello me resultó muy decepcionante. Se pueden imaginar lo que un espíritu rebelde y pendenciero como el mío pensaba cada vez que el profesor se mostraba  incapaz de dar respuesta a algún fenómeno político actual, o quizá no se atrevía por miedo a salirse de la ortodoxia.

Sin embargo, Trías fue un gran profesor. No le asustaba mostrar el carácter autoritario y reaccionario del marxismo, su incomodidad con las ideas de la Ilustración y la modernidad y su profundo temor ante un individuo capaz de descubrir e innovar. Sabía mucho de la Grecia clásica y de la Edad Moderna y nos contaba historias interesantísimas. Además, nos hacía leer muchísimo. Todavía conservo los readers de su curso, entre los que había textos de todo tipo, incluso cosas de John Locke. Y ahí llegamos al título del post, mi descubrimiento del liberalismo más allá de discursos que me seducían de este o aquel político españolo o extranjero.

Con motivo de la revisión de mi primer examen parcial, en el que saqué un cuatro porque “no has escrito tonterías, pero deberías haber leído más; falta contenido”, le expliqué al profesor, cuyo despacho estaba presidido por grandes fotografías de Marx y Gramsci, algunas de mis inquietudes políticas y vitales. Lejos de molestarle mis ideas, Trías escuchó con atención, y con gran amabilidad concluyó: “lo que te pasa es que eres liberal”. Me dijo que leyera los fragmentos de Locke que había en el libro de lecturas y que si quería subir nota me hiciera con Ensayo sobre el gobierno civil y otros libros que apunté. No recuerdo la lista completa, pero entre otros figuraban La miseria del historicismo de Popper y Camino de servidumbre de Hayek. También me recomendó a Keynes como ejemplo de liberalismo más moderado y ecléctico (ya saben que para un marxista ortodoxo, todo lo que no sea estatismo a lo bestia es liberalismo). El acuerdo al que llegamos era que yo asistiría a sus clases, pero que en el examen final, en vez de responder sus preguntas, le expondría mis impresiones sobre el liberalismo. Así lo hice y al final obtuve un notable, que viniendo de Trías valía casi como una matrícula de honor de otros.

Gracias a la profesionalidad, la generosidad y la honradez de ese gran marxista, quien lejos que intentar reconducirme o convencerme de nada simplemente me ayudó a reforzar mis convicciones y a dotarlas de contenido, abandoné definitivamente el consenso socialdemócrata-democristiano y adopté una visión mucho más crítica de la realidad.

El descubrimiento de la bitácora de Trías en Público es una magnífica noticia para mí. Como muchos libertarians norteamericanos, creo que a menudo los análisis marxistas aciertan en el diagnóstico de la situación (por ejemplo, el análisis y la crítica del corporativismo y del corporate welfare que hacen autores como James O’Connor es impecable), pero sus recetas no harían sino empeorar la situación debido a su anquilosamiento, a su ceguera voluntaria y a su profunda desconfianza ante el individuo, aunque luego en privado tienen una conducta muy liberal, en todas las acepciones de la palabra. Digo esto porque no soy el único que puede contar una historia parecida sobre Trías. Conozco dos personas más que podrían haber escrito un post muy parecido a este.

Gracias a Internet, el profesor puede seguir impartiendo lecciones a través de sus contribuciones al blog de Público, de las que siempre se aprende algo, y de paso estimular y desafiar a todos los que no estamos de acuerdo con él, pero que detestamos cualquier tipo de onanismo intelectual, especialmente el colectivo -odio que me salpiquen-.

Gracias, maestro.

chuecadilly@yahoo.es

5 Respuestas a “Juan Trías, el marxista que me hizo liberal

  1. Leer el mundo blog, bastante bueno

  2. Me parece una historia con un fondo tan precioso como nostálgico, ojalá pudiera hacer algo así con el par de personas que me marcaron de forma semejante.
    Esperemos que tu profesor pueda leer esto, haber sido capaz de hacer pensar de tal modo debe de ser la mayor de las recompensas.

    (¡Margol, que ya he vuelto!)

  3. Viva la Pepsi

    Es que Marx era judío y su pensamiento tiene la estructura de las exégesis e interpretaciones rabínicas, que el mundo gentil occidental desconoce por completo. Creo que no aún hay estudios sobre los dos temas, pero sí menciones en obras de grandes glosadores como Paul Johnson.

    • Hay muchísimos. De hecho, el estudio que hace Paul Johnson en Intellectuals y en A History of the Jews es un refrito de obras anteriores al que Johnson le añade un toque de inquina personal que a mi juicio desvirtúa su investigación.

  4. Sí, siempre me llamó la atención que para los marxistas Keynes sea liberal.

    Pero has dado en el clavo: lo que le notas a los marxistas se le nota a algunos curas. Y es que los marxistas, creo yo, pretenden sustituir el estado por todo, incluyendo los dogmas de fe.

    Un saludo

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