George W. Bush no es homófobo


Bush Is So Gay

Que en privado el ex presidente Bush era bastante gay-friendly no lo niega nadie. Los testimonios de algunos de sus amigos  cuando lanzó aquel proyecto de enmienda constitucional para prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo en su país, una iniciativa que sabía fracasada, y aquellas filtraciones de conversaciones telefónicas en las que el presidente decía que apoyaría la agenda anti-gay de la derecha cristiana sólo para ganar votos, son buena prueba de que a Bush los maricas y las lesbianas le caían bastante bien. Otra cosa es el maquiavelismo y la impostura del señor, sencillamente imperdonables.

A pocas horas de que los medios de comunicación de los EE.UU. puedan informar sobre el explosivo libro de Matt Latimer, redactor de discursos de Bush, los rumores acerca de los contenidos de estas memorias políticas indican que la reputación del republicano puede verse dañada por las revelaciones de quien fuera uno de sus hombres de confianza.

Entre las cosas que se rumorea Latimer cuenta es que en un discurso que Bush tenía que pronunciar en la universidad de Furman en la primavera de 2008, su asesor Ed Gillespie (no confundir con Nick, el de reason), propuso incluir unas frases de condena al matrimonio gay. La respuesta de Bush no pudo ser más diáfana: “yo no voy a decirle a un chico gay que haya entre el público que no se puede casar”. Más claro, el agua.

¿Cuántos políticos e intelectuales nominalmente “conservadores” están dispuestos a aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo, o por lo menos la igualdad entre homos y heteros a la hora de unirse a la persona a quien aman? En privado, muchos -espero que algún día alguno me permita mencionar sus nombre-; en público, casi ninguno. ¿Cuándo terminará la impostura? Espero que pronto.

Me alegra que Bush contemple la posibilidad de que algún estudiante universitario homosexual terminará contrayendo matrimonio, o como se llame, con su novio. Lo que no me hace tanta gracia, aunque cada día me importa menos, es la revelación de la última simulación de un político mediocre que decepcionó tanto a los liberales como a los conservadores y cuya política económica abonó el terreno para los desmanes de Obama. Ese sí que le está agradecido.

chuecadilly@yahoo.es

5 Respuestas a “George W. Bush no es homófobo

  1. A ver si, en la cuestión del matrimonio gay, vamos dejando ya la necedad de la etimología. Qué preocupada veo de repente a tanta gente con la etimología. Me pregunto por qué no protestan con el mismo ímpetu de que los camareros se llamen así y sirvan mesas, en lugar de ayudar en las cámaras (habitaciones); o de que los molinos de la energía sostenible se llamen así, si no muelen nada; o que las plumas de escribir se llamen así, cuando no tienen ningún atisbo de tales. El lenguaje trasvasa sus significados por metáfora o metonimia (en los ejemplos aducidos por el acto de servir, por las aspas y por la función de la escritura) más allá de la etimología. Así que “matrimonio homosexual” es una expresión lingüísticamente impecable y precisa. Y la mejor prueba es que se usa, y su uso prospera.

  2. Fuera del poder todo es más fácil de decir… e interpretar.

    Saludos.

  3. Una causa no se pervierte por muy inmoral -o torpe- que sea alguno de sus postuladores. Una causa no es hipócrita porque alguno de sus defensores tenga doble discurso. Ambas cosas hablan mal de sus portavoces y no añaden ni quitan de la causa en sí. Es como lo del mal-llamado “Matrimonio homosexual”, que ni es matrimonio -por pura etimología- ni es homosexual- pues no se exige ya “afecto maritalis”. Puede corrir y ocurre que sus detractores, como el PP, utilicen razonamientos peregrinos para explicar una oposición que, en realidad, ellos mismos saben fundada en reparos de índole políticamente incorrecta; resulaq curioso que los adalides del ¿cómo llamarlo? son los mayores admiradores del concubinato y el divorcio. Ojo, y que nadie argumento -porque no es verdad- que son apasionados liberales del “deja a cada uno hacer lo que desee”. Ahí está su encarnizada defensa de la objeción de conciencia. Lo siento pero el “pecado que clama al cielo” lo sigue siendo con y sin código civil. La verdad no está reñida con la caridad.

    • Yo no entro en la causa, sino en el pervertido de Bush. Su perversión no consiste precisamente en juntarse con “pervertidos”, sino con todo lo contrario.

  4. Es que este político lo poco, o mucho, que hizo bien lo vendió tan mal y tan mezquinamente que ni se percibe. ¿Pero como se puede conseguir caer tan mal a tanta gente a la vez? ¿Como se consigue ser odiado, o repudiado en el mejor de los casos, por tanta gente a la vez?

    Por mas vueltas que le doy no lo entiendo.

    John W.

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