David Cameron se viste de rosa y se enfrenta al Opus Dei


spiritbarEn un nuevo guiño a los progres y haciendo gala del maricomplejinismo que le caracteriza, el líder del Partido mal llamado Conservador, David Cameron, acaba de propinar una nueva bofetada a esos votantes que no se merece y a los que sí les preocupan ciertos principios y valores.

Por si la creación del grupo LGBTory el pasado verano, la celebración de una gran fiesta gay en el último congreso Tory, el único evento de este tipo organizado este año por alguno de los grandes partidos del país, y el apoyo explícito de Cameron a la ley de parejas británica, que equipara a las parejas formadas por personas del mismo sexo a los matrimonios homosexuales, como algo “bueno”, no bastasen para demostrar la peligrosa deriva mariprogre de los conservadores británicos, los votantes conservadores acaban de recibir el penúltimo insulto por parte del todavía jefe de su partido (no se fíen de las encuestas, Gordon Brown arrasará en las próximas generales): Ruth Davidson, una lesbiana que vive con otra igual que ella y que durante años fue miembro del peligroso lobby gay mediático de la BBC, es la candidata conservadora para ocupar el escaño dejado vacante en Glasgow por el laborista Michael Martin tras los escándalos de corrupción destapados por The Daily Telegraph.

Resulta sorprendente, y desde luego muy alarmante, que precisamente ahora, en la última elección parcial antes de las generales del próximo mes de mayo, y justo en esta circunscripción, donde los conservadores no se presentan desde hace más de 10 años, David Cameron y su gente (que malos que son todos) hayan optado por una candidata con un perfil tan poco atrayente para la base social de su partido.

El asunto es aún más grave si tenemos en cuenta que el candidato del Scottish National Party, una formación política que propugna la independencia de Escocia, y mientras tanto exige un aumento de los subsidios que el gobierno central envía a esta nacionalidad histórica, es el católico David Kerr, antiguo compañero de la lesbiana en la BBC y miembro del Opus Dei. Quién sabe lo que sus adversarios dirán de él. Bueno, en realidad alguno ya lo ha hecho. El pasado mes de agosto Religión en Libertad informaba de que los laboristas habían lanzado sus dardos envenenados contra Kerr debido a su falta de complejos a la hora de defender sus ideas (por alguna razón, alguien ha eliminado la noticia de la que se hizo eco José Martínez de Velasco en su bitácora).

¿Qué puede haber llevado al liderazgo conservador a cerrar esta legislatura enfrentando a una lesbiana -me resisto a llamarle mujer para evitar herir la sensibilidad de algunos de mis lectores; ante todo respeto a la diversidad- contra un defensor de la familia? La conquista del Tory Party por parte del lobby gay es, a estas alturas, un hecho indiscutible. Ahí está el encuentro personal mantenido el lunes pasado entre Cameron y Davidson, y la lesbiana hace gala en su blog. ¿Visitará Cameron Glasgow los próximos días? A este paso, es capaz de hacerse una foto de familia con la candidata y su “compañera”.

¿Qué les ofrece Ruth Davidson a los habitantes de uno de los barrios más deprimidos de su ciudad, y uno de los más pobres de Escocia y la isla de Gran Bretaña? Entre otras cosas que “cada libra está mejor en el bolsillo de quien la ganó que en manos del Estado” y que “Escocia y el Reino Unido son más fuertes unidos que separados”. En cambio, el político católico ha prometido a los votantes que su voz se oirá en Londres, además de “la congelación de los impuestos municipales”, medicinas más baratas pagadas por la sanidad pública y “miles de millones” en inversiones en infraestructuras [no dice de dónde vendrá el dinero, pero sospecho que también del Estado] para apoyar el empleo local”.

Por cierto, no todos los conservadores ingleses parecen dispuestos a tragar con las nuevas formas impuestas por Cameron y el lobby gay. Ante la puerta de Spirit, el local donde los Tories celebraron su fiesta rosa y a la que asistió nada menos que el presidente del partido, un grupo de miembros de Christian Watch se manifestó para dejar constancia de su repulsa.

¿El mundo al revés? Me temo que las cosas siempre han sido así, y si les extraña es que alguien lleva tiempo dándoles gato por liebre, es decir, vendiéndoles rancia dialéctica hegeliano-marxista como si fuera liberalismo. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

chuecadilly@yahoo.es

3 Respuestas a “David Cameron se viste de rosa y se enfrenta al Opus Dei

  1. “Tory and proud”, esa sí que es buena. Los activistas profesionales de lo gay y los fundamentalistas estarán que trinan. A los primeros les han quitado su lema, y los segundos ya saben lo que hay. Me gustaría que el PP hiciera alguna vez algún acto sobre homosexualidad. El día internacional contra la homofobia sería una buena ocasión porque no coincide con el orgullo zerolista y es una cuestión de derechos humanos y libertad, no de lo llamo matrimonio ahora o después.

  2. Hola Luis,

    Me alegro mucho de volver a leerte de nuevo. Veo que vuelves en plena forma.

    Te echaba de menos.

    John W.

    • Yo también a ti. Ya sabes que los que no somos maricas profesionales -cada vez que algún comentarista me llama eso me parto de risa- tenemos que trabajar mucho. Avísame cuando vengas a Madrid.

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