Los impuestos engordan


Si me apuran, les diría que podrían ocasionarles otros problemas, tales como obesidad e incluso cáncer. Sin embargo, al contrario de lo que ocurre con los fumadores pasivos, aquí nadie va a cerrar un ministerio para protegernos. Y no es demagogia de funcionario anarco-corporativista, sino la verdad.

En su último artículo para reason, Veronique de Rugy cuenta que en 1998 un estudio reveló que en aquellos lugares de los EEUU donde los impuestos a los cigarrillos son más altos, los fumadores tendían a consumir pitillos más largos y con más contenido en alquitrán y nicotina que en los estados con una fiscalidad más baja. Este efecto era especialmente intenso en las personas entre 18 y 24 años, ya que estos ciudadanos, al tener un nivel adquisitivo menor que sus mayores, son los más susceptibles a cambiar sus hábitos debido a los impuestos.

Últimamente algunos políticos de ambos lados del charco barajan la idea de introducir un nuevo impuesto sobre el vicio, en este caso un gravamen sobre las bebidas carbonatadas. Dicen que así la gente adelgazará, y si no lo hace al menos sus pecados servirán para ayudar a enjuagar el enorme déficit de las cuentas públicas. Pues bien, Richard Williams y Katelyn Christ han publicado un estudio para Mercatus Center según el cual, si el efecto del aumento positivo fuese el cambio de tipo de bebidas, más que perder peso muchos terminarían aumentando su consumo de calorías. El cuadro que de Rugy publica en reason no puede dejar las cosas más claras:

O sea, que un vaso de batido de chocolate equivale a tres refrescos, y algo más la misma cantidad de vino tinto. ¿Y eso es lo que algunos políticos nos venden como dieta saludable? Lo veo y no lo creo.

Me dirán que hay otras variables que influyen en el aporte calórico final de las bebidas, como el tipo de azúcar usado y las reacciones químicas entre este y el resto de alimentos consumidos. Por ejemplo, muchos hemos experimentado los maravillosos efectos laxantes de un buen vino con carne. Sin embargo, los datos sí sugieren de forma inequívoca que ante la nueva cruzada moralista que se avecina -sí, una más- será mejor tomarse las verdades oficiales con una pizca de sal, que dicen los ingleses, no vaya a ser que acabemos no sólo más pobres, sino además todavía más podridos que antes, y todo por nuestro bien (y un carajo).

chuecadilly@yahoo.es

Una respuesta a “Los impuestos engordan

  1. Aunque sepan esto les dará igual, nada les impide que nunca se les estropeen sus titulares, demagogias y objetivos por mezquinos que sean.

    John W.

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