Cameron y el lobby gay acaban con los Robinson


El escándalo de los Robinson en Irlanda del Norte y el desprestigio del Partido Democrático del Ulster (DUP) son excelentes noticias para David Cameron, empeñado en desarticular a la banda del reverendo Ian Paisley y convertir al Partido Conservador británico en una fuerza política relevante en la región a través de su aliado tradicional, el Partido Unionista del Ulster (UUP).

La presencia del líder conservador en los congresos del UUP, que en las elecciones generales de 2005 perdió cinco de sus representantes en el parlamento de Westminster (el DUP ganó cuatro) y la apuesta del nuevo Ulster Conservatives and Unionists: A New Force, por un perfil laico y abierto a todos los sectores de la sociedad, en contraste con el integrismo religioso de los Robinson, así como su oposición al modelo comunitarista y de segregación extrema defendido tanto por el Sinn Fein como por el DUP -ambos partidos negocian en estos momentos el nuevo modelo policial y judicial de la región- pretenden acabar con la hegemonía de Paisley entre los unionistas.

Entre las cosas que Cameron no perdona a los teoconservadores del DUP figuran su apoyo al gobierno laborista en asuntos como la seguridad y la economía a cambio de más subsidios para Irlanda del Norte. El 80% del PIB de la zona está constituido por ayudas directas del gobierno de Londres. Triste legado el del IRA, cuya violencia, lejos de ayudar al pueblo que dice representar, le ha convertido en mendigo de los ingleses, una situación que no parece incomodar a los unionistas de Paisley. Más bien sucede todo lo contrario: la dependencia de la población norirlandesa les viene de maravilla para imponer su modelo teocrático-peronista. También la única diputada del UUP ha votado a favor de los laboristas, lo que la ha colocado en una situación marginal dentro de su formación, hasta el punto de que no asistió al último congreso de su partido.

Si a esto le unimos la ideología reaccionaria del DUP en otras cuestiones (su homofobia es sólo la punta del iceberg de una agenda política auténticamente cavernícola) no es de extrañar que, en caso de convertirse en primer ministro de su país y de sentar en su gabinete a un político norirlandés, como ha prometido, Cameron prefiera al UUP que al DUP, un partido imprevisible y poco fiable capaz de entregar al Sinn Fien el control de una mitad de Irlanda del Norte a cambio de convertir la suya en tierra de vasallos. Por cierto, no deja de tener su gracia que Iris Robinson, que habría retratado a los gays como enfermos que pueden ser curados con terapias, haya tenido que dimitir alegando problemas mentales, algo que podría reportarle decenas de miles de libras en concepto de indemnización. Además de ladrona y puta (que me disculpen las prostitutas),  pedigüeña.

Dejando aparte las teorías conspiratorias que podrían surgir -“El lobby gay conservador destruye a los evangélicos”, como reza el título de este post para que nadie se me adelante, o “Cameron consigue retrasar la publicación del escándalo de los Robinson hasta el momento más propicio para él”- que de ser ciertas no deberían sorprender a nadie, pues así es la política, y la británica aún más, la caída de los Robinson y la probable pérdida de escaños del DUP en Londres y en la asamblea de la región constituiría un éxito para el actual liderazgo del Partido Conservador. Si, por otra parte, prospera la investigación a Gerry Adams por los delitos sexuales de su hermano, algo que podría debilitar al Sinn Fein a favor de los socialdemócratas, aliados del Fianna Feil irlandés, el ejecutivo de Cameron estaría en una posición de fuerza frente a los que intentan convertir a Irlanda del Norte en una suerte de laboratorio multicultural regentado por antiguos terroristas con las manos manchadas de sangre y teócratas violentos e intransigentes, y todo a expensas de los contribuyentes ingleses. Un polvorín que podría estallar en cualquier momento y dar al traste con cualquier posibilidad de paz, estabilidad y prosperidad para los norirlandeses.

Bienvenidas sean la debacle del movimiento de Ian Paisley y la deseable caída en desgracia de Gerry Adams. Su tiempo pasó. Tal vez haya llegado la hora de la libertad.

chuecadilly@yahoo.es

Una respuesta a “Cameron y el lobby gay acaban con los Robinson

  1. Tal vez haya llegado la hora de la libertad… O no. Toda esa patulea no está por la labor de quedarse esperando a perder sus sillones y los sueldos aparejados, al igual que en España.

    Queda mucho por hacer, muchos pasos por dar y mucha tela por cortar todavía. Y los osos no se van a dejar quitar la piel así como así.

    John W.

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