Potiche: una lección de camp y glamour


Ayer fui al preesteno de Potiche (mujer florero), la última película protagonizada por Catherine Deneuve, Gérard Depardieu y un conjunto de peleles maravillosos, en el Instituto Francés de Madrid. Lleno absoluto y abundancia de mujeres de más de 50 años, muchas carcajadas y una lección magistral de camp y glamour, que no petardeo. La distancia y la distinción de la Deneuve evitan que la charada devenga ordinariez, sal gorda o guiños fáciles a lo gay, presente de forma implícita en el hijo de Suzanne, quien parece destinado a disfrutar de los pecadillos de su madre y al que de verdad le duele la cara de ser tan guapo.

Nostalgia de los años setenta, guiños a las series americanas de la época, tanto las comedias como los culebrones estilo Dinastía, Disney, fashion victimism (se desmiente que los años 70 fueran la década que el buen gusto olvidó), e incluso un disparatado minuto Le Pen-Hugo Chávez-Eva Perón protagonizado por la propia Deneuve micrófono en mano. Priceless.

En fin, una deliciosa pompa de jabón y una película muy bien hecha en la que nada sobra a pesar de los riesgos corridos por su director al incluir tantos y tan variados guiños y referencias. Y ni una sola broma metida con calzador. Una vez más, los franceses, siempre atentos a todo lo que se cuece en Hollywood, vencen a los estadounidenses en su propio juego, el de la ironía, la celebración sin tapujos ni culpabilidad de la cultura popular, la televisión, el “nada es lo que parece, aunque tal vez sí”, el puritanismo pequeñoburgués comunista y la alta burguesía como auténtica vanguardia social. Sin ella no seríamos nada y viceversa, como el collar de perlas que Suzanne luce en su primera reunión con el Comité de Empresa, un homenaje a la clase trabajadora, pues “sin ellos no las tendría”.

La banda sonora incluye entre otros a Julio Iglesias en francés y a Baccara en inglés. Ahí es nada.

Diálogo mantenido con José María al salir de la película:

– Tengo ganas de beber un kir.

– Royale, por supuesto.

– Claro

– Pues mañana por la tarde nos vamos a Embassy.

– Me bajo en Recoletos al volver del trabajo y te llamo.

¿Liberación de la mujer? ¿Economía social? ¿Francia rural y bucólica? De eso también hay, pero es lo menos importante.

3 Respuestas a “Potiche: una lección de camp y glamour

  1. k viejo estas

  2. Margol mon chéri,
    No me da tiempo a lo de la merienda-cena en Embassy, estoy empantanado en mil historias mucho menos placenteras pero mañana me libero para tal empeño, por supuesto. Además, no te me quejes que sé muy bien que andas ahora entre ucranianos y espanyoles (ahí dejo el misterio de tus pluriactividades polifacéticas.
    Bravo por lo de la burguesía como empujón social, no deja de ser lo que casi todos queremos ser por mucho que pretendamos versionarla.
    Veuillez agréer, monsieur, l’expression de mes salutations distinguées.

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