La bancarrota perfecta


Carrerón bajo la lluvia y helado de chocolate de premio (what’s a boy to do?), mientras pienso qué haré esta noche y con quién (¿Antonio Orejudo o Chateaubriand?) unos minutos para asunto de cintura parra arriba y orejas para dentro.

En la revista Forbes, cómo Donald Trump usó sus cuatro bancarrotas como táctica empresarial. Increíble lo que hizo el señor. Supongo que mis amigos economistas me dirán que Trump no es culpable de nada que no hagan los estados continuamente, pero que ese señor pretenda ahora ser presidente de los EE.UU. me alarma. ¿Se trata de un emprededor dispuesto a limpiar de polvo y paja el anquisolado y sobredimensionado aparato estatal, o tal vez de los peor de ambos mundos, el de los empresarios sólo de nombre y el de los burocleptócratas?

John Galt, manifiéstate.

Por cierto, felicito a mis amigos creyentes, católicos (católicos somos todos, al menos culturalmente) y demás por su buena nueva.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s