Críticos de lujo


Es díficil que a uno le interesen todas las críticas de libros que encuentra en las secciones correspondientes de los diarios. Y que además todas las reseñas estén bien escritas por autores que saben de lo que hablan y a los que les han gustado los libros encargados es aún más complicado. Pero de vez en cuando esas cosas pasan, para disgusto de mi bolsillo.

El suplemento de Libros de Libertad Digital de la semana pasada no podía haber estado mejor. En primer lugar, Horacio Vázquez-Rial, argentino de nacimiento y barcelonés de adopción, autor de novelas como El soldado de porcelana y de ensayos como La izquierda reaccionaria, nos habla de las memorias completas de Víctor Serge, un anarquista belga de origen judío que participó en la Guerra Civil y luego marchó a la Unión Soviética, donde se convirtió en disidente. Horacio había leído fragmentos de sus memorias, publicadas parcialmente, y ahora nos recomienda las completas, y destaca la atención que Serge presta a la relación entre literatura y revolución:

Bajo todos los regímenes, los escritores se han adaptado a las necesidades espirituales de las clases dominantes y, según las circunstancias históricas, esto los ha hecho grandes o los ha mantenido en la mediocridad. Esa adaptación estaba, en las grandes épocas de la cultura interior y espontánea, llena de contradicciones y de fecundos tormentos. Los nuevos estados totalitarios, al imponer a los escritores consignas de estricta ideología y de conformismo absoluto, sólo logran matar en ellos la facultad creadora. La literatura soviética había conocido entre 1921 y 1928 un florecimiento magnífico. A partir de 1928, declina y se apaga… Max Eastman encontró la expresión justa: “escritores en uniforme”.

A continuación, José María Albert de Paco, de la Barceloneta, nos habla de un libro que ya he comprado, así que en este caso puedo recomendarles su lectura porque me parece magnífico, aunque la prosa es un tanto abigarrada, o la traducción no muy buena, y a veces uno se pierde. Además, no incluye, como en los libros escritos en los EE.UU. y Gran Bretaña, pequeñas recapitulaciones o avances de las preguntas que el autor se hará en el siguiente capítulo, de suerte que uno no puede dejar de prestar atención ni un sólo segundo. A pesar de ello, Mein Kampf.  Historiade un libro, ampliación de un documental del mismo autor, Antoine Vitkine, es utilísimo a la hora de clarificar muchos aspectos del libro de Hitler, que terminé hace tiempo y que, igual que Vitkine, me parece “fascinante y repulsivo. Como un mal recuerdo que es imposible eliminar”. Nunca estuve de acuerdo con los que dicen que Hitler no había leído nada o que su libro carece de referencias valiosas al pensamiento político de la época y anterior. Entre otras cosas, el autor nos demuestra que sí. Hitler no era ningún idiota ni estaba tan loco como para escribir un libro sin antes someterlo al examen y revisión de sus correligionarios, algunos bien versados en ideologías políticas y filosofía y conocedores de lo que en nuestros tiempos llamaríamos comunicación política. En ese sentido, Mein Kampf puede considerarse una obra precursora. Que este hecho se oculte, como tantas aportaciones nazis en otros campos para que la gente no mezcle churras con merinas y no se escandalice es minusvalorar a los demás, mentirles porque se considera que la verdad es demasiado complicada para todo el mundo la entienda. Gran error, porque el resultado es que la confusión aumenta, y al final nadie podrá reconocer a un auténtico nazi aunque lo tenga delante, a menos que lean el libro, que ofrece unas pistas valiosísimas al respecto, como señala Pep, quien no menciona las notas que incluye y que permiten al lector ampliar contenidos si así lo desea.

Después, Leah Bonnín, de… sí, también de Barcelona, autora de la estupenda novela Come On, Baby y cocinea excelente (a estas alturas debo decirles que mañana me voy a Barcelona, donde espero verlos a ella, a Horacio y a Pep), reseña Vida y muerte en el Tercer Reich, del historiador Fritzsche. al igual que investigaciones anteriores como Los verdugos voluntarios de Hitler y La utopía nazi, por mencionarles dos que he leído (hay otro que también leí pero cuyo título no recuerdo y que abunda en los datos aportados por Los verdugos voluntarios), este autor también echa por tierra lo que durante décadas se creyó, que los alemanes no tenían ni idea de lo que les pasaba a los judíos y que la población no colaboró con el régimen. Espeluznante, sí, pero necesario para entender la mécanica del totalitarismo y dejarse de quimeras y de buenismos estúpidos. Si antes decía que la gente es mucho más inteligente de lo que parece, ahora afirmo que también puede ser mucho más mala de lo que creemos. Más nos vale ser conscientes de esto antes de llevarse sorpresas y de llegar demasiado tarde a la solución de los problemas.

Y por último, but not least, el madrileño José Sánchez Tortosa (¿la cuota no catalana del suplemento?), profesor de filosofía, ensayista y también poeta, quien nos presenta Historia de un Estado clandestino, de Jan Karski, un testimonio más del Holocausto, aunque no un testimonio cualquiera. Según cuenta José, tras la declaración de Karski después de la Segunda Guerra Mundial, el juez que lo escuchaba dijo:

No he dicho que mienta. He dicho que no puedo creerle.

Me basta esto para desear el leer libro, y aún más cuando José, más elocuente que yo, comenta que “La distancia entre la capacidad de un sujeto histórica y culturalmente forjado en la tradición de la ingenuidad ilustrada y la verdad impermeable al optimismo antropológico se muestra con nitidez en esta situación extrema”. Lo que yo contaba antes, pero mucho mejor dicho. En definitiva, otro libro que seguramente no debamos perdernos por su utilidad no sólo histórica.

So many good books, so little time. Y en mi caso, qué suerte tengo de conocer a gente con tan buen gusto que siempre me inspira y me estimula con sus artículos y a los que pienso exprimir, si no hasta la última gota, casi, en pocos días. Hasta pronto, amigos.

Casi se me olvidaba felicitar a Mario Noya (este no es amigo ni conocido, y por elección suya, tampoco saludado) por su buen criterio a la hora de elegir libros y colaboradores. Keep it up.

chuecadilly@yahoo.es

3 Respuestas a “Críticos de lujo

  1. Vaya éxito que tienes en este blog!!!!

  2. Coincido. El libro de Vitkine, imprescindible. Y el resto. Noya Manostijeras se comporta a veces como Alejandro Sanz si fuera el dueño de Twitter.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s