Las oscuras golondrinas de Rubalcaba


Como si el tiempo no hubiera pasado. El informe del auto del juez Ruz sobre el caso Faisán cierra el círculo de la etapa de Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno de forma casi idéntica a como su partido la dejó en 1996: crisis económica, aunque esta vez sin signos de recuperación, corrupción y desprestigio de las instituciones básicas del Estado, entre ellas los Cuerpos de Seguridad, con el mismo protagonista. Ahora resulta que el llamado “comando Rubalcaba” al que se refrían de forma entre jocosa y maledicente algunos periodistas hace años no era una quimera, sino una simple hipérbole.

Que en aras de los llamados derechos sociales y de nueva generación el Estado olvidó sus deberes básicos, la seguridad y la justicia, me parece innegable. La perversión de pensar, como se escucha en las tertulias de algunas cadenas de radio, que “la función del Estado no es sólo la sanidad pública, sino también la libertad de expresión”, como si esta fuera algo accesorio, convierte a los ciudadanos en siervos que acuden al Estado exigiendo cada vez más al prójimo pero sin aportar nada, una actitud absurda, pueril, contradictoria y peligrosa, como decía Bastiat. Tan peligrosa que algunos políticos son capaces de hacerle la guerra a la gente, enajenada por el mito el Estado omnisciente, con tal de disfrutar más tiempo del poder. Por desgracia, eso es lo que podría haber ocurrido en Ministerio del Interior durante el “proceso de paz” dirigido por el rebautizado “llámame Alfredo” (o lo que tú quieras) por los expertos en comunicación del PSOE, no sé si para despistar. Lo peor no es ser tonto, sino pensar que los demás lo son. A estas alturas, o el amigo Freddie se somete a la cirugía estética, como dicen que hacen algunos narcotraficantes colombianos en Brasil, o sus añagazas de tercera van a causar más hilaridad que una drag queen sin peluca.

En menos de 30 años los socialistas han pasado de organizar una banda para matar etarras dirigida por un antiguo mando del sindicato franquista de estudiantes a, por lo que parece, colaborar con ellos. El resultado en ambos casos es el mismo: darle alas al terrorismo. ¿Por qué algunos siguen pensando que la democracia española tiene una cuenta pendiente con ETA? Se dicen socialdemócratas, pero parecen estar a la izquierda de Unificación Comunista de España.

Hace unos años, un conocido que vivía en Salamanca me contó que el museo de Art Nouveau y Art Decó iba a cerrar por falta de apoyo institucional, “ya sabes, con un Gobierno de derechas…”. Años después, la Casa Lis sigue en pie y el patronato del museo está presidido por el alcalde de la ciudad, así que no parece que el objetivo de la derecha sea quemar obras de arte. También me dijo que Aznar intentó dar un golpe de Estado antes de las elecciones del 11 de marzo de 2004, “ya sabes lo que dijo Almodóvar…”.

Mitos aparte, acaban de procesar a varios altos mandos del Ministerio del Interior por irregularidades relacionadas con el terrorismo. Ya sabes, con un gobierno de izquierdas… No aprenden.

chuecadilly@yahoo.es

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