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Impuestos para ricos, dinamita para los pobres

Si quieren que pague más por ser rico, dejo de serlo y en paz. Esta suele ser la respuesta de los ricos ante las amenazas de subidas de impuestos de los gobiernos. Tal vez algunos no tengan tiempo de hacerlo el primer año, pero sí el segundo. Lo peor es que, a veces, para dejar de ser rico uno tiene que mandar a gente al paro, renunciar a contratar nuevos trabajadores,  dejar de consumir ciertos productos en el país de origen o incluso mudarse. Al final tenemos un rico menos y algunos pobres más, menos ingresos para el Estado y más gastos en prestación por desempleo.  No hace falta ser economista para saber que en situaciones como esa todos perdemos. ¿Así pretende el PSOE aplicar la enmienda constitucional y cuadrar las cuentas? Dios nos pille confesados.

Más que aumentar impuestos, tal vez el PSOE debería preocuparse por los que deben y no pagan. Me vienen a la memoria del contencioso que PRISA mantiene con la Agencia Tributaria desde hace más de 10 años por una cantidad que ronda los seis millones de euros y el nuevo expediente abierto a esa empresa por 67 millones más. También me pregunto qué fue de la deuda que los sindicatos tenían con la Seguridad Social. ¿La pagaron ya? Y si fue así, ¿cómo? ¿Tal vez con el aumento de las subvenciones concedidas por el Gobierno?

Se habla mucho, y a menudo con razón, de la hipocresía de cierta derecha en cuestiones de cintura para abajo. Cuanto más conservadores,  más pervertidos, dicen algunos. Si quieres saber lo que es un estilo de vida alternativo, entérate de lo que hacen ciertos políticos conservadores en su tiempo libre. Tal vez sea verdad, pero al fin y al cabo las repercusiones de esas conductas sólo les hacen daño a sus familias, que no es poco, pero que yo sepa no redundan en la marcha de la economía nacional. En cambio, la hipocresía de la izquierda en asuntos económicos sí que nos afecta a todos, porque equivale a un verdadero atraco colectivo. ¿Quiénes son ellos para arrebatarle a la gente su medio de vida y decidir quién gana y quién pierde, quién debe someterse a la ley y quién puede saltársela mientras acusa a los demás?

La última vuelta de tuerca, la del ministro de Trabajo Valeriano Gómez, que hoy ha acusado a los empresarios del aumento del paro en agosto y de estar más preocupados por el cambio de Gobierno que por la economía.  Se refiere a la práctica de hoy te despido, pasado mañana te contrato que muchas empresas practican para adecuar la realidad de la economía a la legislación laboral. Claro, lo mejor habría sido hacer un ERE, mandar a la gente a la calle y que los sindicatos pasen por caja para quedarse con su comisión. Más dinamita pa los pobres del Gobierno más social de la democracia. Y aún les quedan tres meses.

chuecadilly@yahoo.es

Las doñas de Rubalcaba

Rubalcaba quiere más mujeres que coronen las listas del PSOE en las generales. Y si no las hay, que las busquen donde sea. Tras la pérdida de cargos municipales, provinciales y autonómicos y, ante el ERE masivo que supondrá el 20 de noviembre para los socialistas, el nuevo líder va y les dice que abandonen por razones de sexo. A eso lo llamo yo violencia de género, como se dice que Alfonso Guerra declaró a modo de consuelo a un cesado ministro de Zapatero al conocerse el nombre de su sucesora.

Ahora que Pérez Rubalcaba se ha convertido a la causa de la estabilidad fiscal, me pregunto si la ley permitiría que Sarah Palin fuera candidata al Congreso de los Diputados, aunque quizá El Candidato no tenga que buscar tan lejos. Los rumores puestos al día apuntan a que el primero de entre los socialistas estaría dispuesto a tomarse un café y fumarse un cigarrillo con cualquier mujer de talento dispuesta a emprender el gran viaje pertrechada con un par de buenas ideas para todos. Tal vez eso explique la renuncia de Elena Salgado a seguir al pie del cañón, aunque no sería la primera vez que la ministra de Economía abandona la primera línea en vísperas de la pérdida de poder de su partido. Lo mismo hizo en 1996, cuando dejó su puesto en el Ministerio de Obras Públicas y buscó acomodo en la Fundación Teatro Lírico, la entidad gestora del Teatro Real, hasta que Miguel Ángel Cortés la cesó por motivos nunca desvelados, aunque, y de nuevo hay que basarse en los rumores, se comenta que el desaguisado provocado por la señora en el teatro estuvo a la altura del causado a la economía española. ¿Y con esos antecedentes la hicieron ministra de Economía?

¿Qué les pedirá Rubalcaba a sus nuevos fichajes? A falta de rutilantes doñas con las que agasajar a las candidatas, tal vez las tiente con esos 15 minutos de fama que según Warhol todo el mundo disfrutaría en el futuro, aunque lo que sucede es que, gracias a los blog y las redes sociales, ahora todos somos famosos al menos para 15 personas. “Te cambio tus 15 seguidores en Twitter por 15 minutos en prime time”. Irresistible.

chuecadilly@yahoo.es

Si yo fuera el director adjunto de La Vanguardia

Gracias a José María Guardia me entero de que Enric Juliana, director adjunto del diario  La Vanguardia, se lamenta de que “Madrid acaba de enviar dos mensajes al mundo: intolerancia anticatólica y gratuita agresividad deportiva”. Qué horror. Cuanta más distancia pongamos con ese lugar, mejor.

Si yo fuera el director adjunto de La Vanguardia estaría igual de consternado que él, pero no sólo por los sucesos protagonizados por las hordas nazificadas de la extrema izquierda madrileña y por la chulería intolerable de algunos jugadores del Real Madrid, sino también por la vergüenza nacional y el grave daño a la industria turística que supone la transformación de la localidad gerundense de Lloret de Mar en el paraíso sin ley de los hooligans propios y foráneos, el estado de postración de las finanzas de Cataluña, donde según las últimas informaciones no tienen ni para pagar las pensiones y cuya deuda es, de acuerdo con las agencias de calificación, la peor de toda España. Sin duda un pesado lastre para todos. ¿Cuántos céntimos de cada euro que gana un madrileño terminan subvencionando el desgobierno barcelonés? ¿Cuánto tiempo tendremos que seguir pagando? Y por último, me haría cruces ante el auge de Plataforma por Cataluña, el partido ultra del señor Manglada. Según las encuestas, es muy probable que PxC termine obteniendo un escaño en el Congreso de los Diputados. El sucesor de Blas Piñar no será un miembro del rancio facherío madrileño, sino que vendrá de Barcelona. Un motivo más de bochorno que a buen seguro nos alejará de la Europa que queremos.

En fin, que si yo fuera Enric Juliana, concluiría mi artículo afirmando con horror: “Catalunya acaba de enviar tres mensajes al mundo: vandalismo, bancarrota, y (¿por supuesto?), fascismo. Lo peor de todo es que, como siempre, la factura de tanta deshonra y descrédito la tendremos que pagar los demás porque fuera pensarán que todos somos iguales”.

La envidia sigue siendo el pecado nacional. Y como en tantas otras cosas, los nacionalistas son los más españoles de todos. Cuánto daño nos hacemos, Enric.

chuecadilly@yahoo.es

Tea Party sociata y mamarrachadas zurdo-nazis

 

Qué feliz habría sido el compositor Richard Wagner, el de los perfumes de mujer importados de París, las capas de armiño y seda con brocados de rosas, las camisas con lacitos y las sábanas de satén entre el grupito de camisas pardas y tontos útiles que, como era de prever, la armó ayer en la Puerta del Sol de Madrid. Al primer indignado, que exigía entre otras la abolición del dinero, la propiedad, “una estaca clavada a través del cuerpo de la humanidad”, la pobreza, el trabajo, la carne y la vivisección de animales  –“la maldición de nuestra civilización”– y la instauración del comunismo y que, ataviado con bata de cola, clamaba contra el efecto feminizante de la cultura latina sobre el recio espíritu teutónico (pero las peinetas no)  habría estado en su salsa protestando con la democracia, esa “importación franco-judía que sólo existe en la prensa”, y el catolicismo, otro elemento que debe ser purgados para purificar a los humanos, o al menos a aquellos que descienden de los dioses, es decir, los arios, pues como todo el mundo debería saber, el resto viene de los monos.

Qué razón tenía el bueno de Nietzsche cuando en La genealogía de la moral, El caso  Wagner y Nietzsche contra Wagner, obras fundamentales para entender las taras que afligen a nuestros indignados actuales, alertaba contra la perniciosa influencia del compositor, convertido en delirante “teléfono del mas allá” y en adalid de la ira y la sinrazón. Al menos Wagner dejó buena música. ¿Qué rastro dejarán tras de sí los que ayer se dedicaban a agredir a los jóvenes católicos reunidos para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud? Apenas una pestilente pila de excrementos coronada por una gran boñiga fresca. Menos mal que, a pesar de la ineficacia de la concejala Ana Botella, todavía quedan buenos basureros en Madrid armados con potentes mangueras de agua a presión para barrer detritos. Del comportamiento policial, que en vez de defender a los agredidos los expulsó del lugar, mejor no hablar, ya que los pobres agentes no tienen la culpa de la iniquidad de sus mandos.

En fin, ¿qué esperar de la izquierda española, que califica de ultras, fascistas y terroristas a los del Tea Party por proponer una enmienda a la Constitución de los EE.UU. que prohíba al Gobierno recurrir al déficit y luego se felicita cuando Merkel y Sarkozy propugnan exactamente lo mismo para la Unión Europea? Son unos zoquetes y además nos tratan como si fuéramos idiotas. Y eso que, según algunos, Elena Valenciano, dedicada a trotar por emisoras de radio loando la iniciativa franco-alemana que deja al Tea Party a la altura de la socialdemocracia, es lo mejorcito del PSOE. Cómo será lo peor. Otra vendrá que buena me hará, pensará Bibiana Aído. Mamarrachos peligrosos embarcados en una revolución contra el siglo XXI, una fuerza oscura y oscurantista que pretende en vano ocultar la luz de sol. Pues yo digo que vivan los peregrinos, lo más punk y transgresor que se ha visto en España en los últimos años. ¡Viva el color, viva Mozart, abajo Wagner! Let the Sunshine In!

chuecadilly@yahoo.es

Un día como otro cualquiera

Qué pesados se ponen a veces los periodistas con los detalles anecdóticos y que poca atención prestan a menudo a lo importante porque se tarda más de cinco segundos o una línea en explicar. 20-N es un titular perfecto, pero ¿tendrá algún efecto sobre el resultado final? ¿Dirán algunos socialistas (los que no son hijos de falangistas) que hay que votarlos a ellos porque es lo que más le habría fastidiado a Franco, cuyos herederos son los de Rajoy? ¿Dirán los populares que ellos se merecen un voto 20-N porque frente a la derecha vieja que murió ellos son el centro-derecha que trajo la democracia y ahora traerá la normalidad tras los años de delirios socialistas? Como la campaña vaya por ahí, estamos apañados.

Mucho más interesante que la fecha me pareció el anuncio de Rajoy de la celebración de foros no partidistas, cuatro en total en Canarias, Madrid y Zaragoza, sobre empleo, economía, educación y reforma del Estado. Si ayer criticaba el comportamiento de los indignados, impresentable a mi juicio (se me olvidó comentar su estética, así que resumiré: algunos son más horteras que un perroflauta con una camisera de la selección republicana) y los señalaba como parte del problema, que no la solución, hoy tengo que admitir que de no ser por lo que comenzó en la manifestación del 15 de mayo en Madrid, desnaturalizado y distorsionado después hasta el punto de no tener casi nada que ver con aquello ni en formas ni en contenido, el PP no estaría dispuesto a arriesgarse a montar cuatro foros abiertos de verdad –ya veremos cuánto– a los que parece ser asistirán más que afiliados y abajofirmantes al uso.

Supongo que la noticia, con la que los populares pretenden ganar a los socialistas a su propio juego, habrá pillado totalmente desprevenidos a los de Rubalcaba, obligados ahora a hacer lo mismo corregido y aumentado, incluyendo seguramente algún foro de derechos o de igualdad, como quieran llamarlo, y/o otro de cultura, aunque ese no es probable que se celebre, ya que las Islas Caimán pillan demasiado lejos.

De Zapatero la verdad es que no me interesó casi nada. Lo noté nervioso e inseguro, aunque ahora estará muy contento de que nadie pareciese darse cuenta de que, al responder a una pregunta sobre el decreto del 19 de agosto, se le colara la palabra “recortes” a propósito de los medicamentos. Zapatero se va anunciando “recortes” de medicamentos habría sido un titular magnífico para algunos medios. Se lo habrán guardado para otro día.

En cuanto a Rubalcaba, prefirió no interesar y darle todo el protagonismo a Zapatero y al mismo tiempo hablar como si ya fuera presidente del Gobierno, evitando dar cualquier detalle acerca del programa electoral, propuestas o campaña. Lo que algunos llaman un discurso institucional, es decir, aburrido, anodino y sin chicha. Por eso su rueda de prensa y entrevista posterior en la Cadena Ser no aparece destacada en casi ningún sitio, ni siquiera en los medios afines al PSOE. No es cuestión de malgastar, aún quedan tres meses y medio.

En fin, it’s on. Qué vértigo. Y qué frío van a pasar algunos en los mítines. All’armi, cavalieri!

chuecadilly@yahoo.es

Indignados: ¿santos o bárbaros?

“Los santos deberían ser juzgados culpables a menos que se pruebe su inocencia, aunque, cómo no, las pruebas a las que debemos someterlos no son las mismas en todos los casos”. Así abría George Orwell su comentario sobre la autobiografía de Ghandi en 1949. Su conclusión, que los objetivos de Ghandi eran “antihumanos y reaccionarios. Pero considerado simplemente como político, y comparado con otras destacadas figuras políticas de nuestro tiempo, se las arregló para dejar tras de sí un olor muy limpio”. ¿Qué aroma dejarán a su paso los indignados?

El hartazgo de tantos españoles con unos políticos mediocres –abundan las excepciones, aunque conscientes de su singularidad suelen mantenerse en un segundo plano o terminan abandonando la escena– y la aparente ausencia de  proyecto para nuestro país han proporcionado a los indignados un barniz de legitimidad y una benevolencia de las que carecen. Puesto que uno de los mensajes principales de los indignados es la denuncia de la deshumanización de la política y la economía y los abusos de poder, la pregunta que habría que hacer a la hora de juzgarlos es si su comportamiento difiere en algo de lo que denuncian.

El vandalismo, la agresividad y el creciente desprecio por los derechos de los demás, el vano exhibicionismo y la vanidad convertida en pura soberbia de estos iluminados que por alguna razón se creen mejores que los demás y que exigen sumisión, silencio e incluso agradecimiento a todos los perjudicados por sus acciones (a los comerciantes de la Puerta del Sol les contestaron que, lejos de perder dinero, lo ganaron gracias a ellos) deberían bastar para abandonar cualquier esperanza de regeneración y mejora que el movimiento podría haber suscitado. Piden democracia, pero su conducta es justo la opuesta a cualquier forma de convivencia pacífica. Exigen justicia y equidad pero se comportan como auténticos rateros, igual que esos ocupas que invaden edificios en rehabilitación, enviando al paro a decenas de inmigrantes. ¿Qué pasaría si los perjudicados, justamente indignados,   ejercieran su legítimo derecho a defender su medio de subsistencia?

La respuesta de los indignados ante los graves problemas de la sociedad española no constituye una cura, sino un síntoma más de las enfermedades de nuestro tiempo, descritas en este poema del siglo pasado por alguien que, tras padecer algunas de ellas (nacionalismo, romanticismo, telurismo, autoritarismo) años después la rememoró, esta vez horrorizado ante la crueldad de los gobiernos.

Girando y girando en el creciente círculo

El halcón no puede oír al halconero;

Todo se deshace; el centro no puede sostenerse;

Mera anarquía es desatada por el mundo,

La oscurecida marea de sangre es desatada, y en todas partes

La ceremonial de la inocencia es ahogada;

Los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores

Están llenos de apasionada intensidad.

Seguramente alguna revelación está cerca;

Seguramente la Segunda Venida está cerca.

¡La Segunda Venida! Apenas pronunciadas esas palabras

Cuando una vasta imagen del Spriritus Mundi

Inquietó mi vista: en algún lugar en las arenas del desierto

Una forma con cuerpo de león y cabeza de hombre,

Una mirada vacía y despiadada como el sol,

Mueve sus pausados muslos, mientras por doquier

Circundan las sombras de las indignadas aves del desierto.

La oscuridad cae de nuevo; pero ahora sé

Que veinte siglos de un pétreo sueño

Fueron contrariados hasta la pesadilla por el mecer de una cuna,

¿Y qué tosca bestia, cuya hora llega por fin,

Cabizbaja camina hacia Belén para nacer?

William Butler Yeats, La Segunda Venida, 1919.

Atentados en Noruega: ¿somos culpables?

Resulta que los atentados de Noruega tienen muchos culpables. Y entre ellos estamos los tildados de islamófobos, es decir, los que nos oponemos al multiculturalismo (nuestras sociedades lo son, pero el Estado no debe fomentarlo), llamamos la atención sobre el autoritarismo y la amenaza a la libertad y la democracia que supone el denominado Islam político, exigimos que la Justicia y las fuerzas de seguridad se ocupen de los crímenes que se producen por motivos religiosos y culturales en el seno de las comunidades musulmanas (mutilaciones genitales, secuestros de mujeres, asesinatos de honor, venta de mujeres en el extranjero), alertamos sobre el odio y la incitación a la violencia de los mensajes que se lanzan desde algunas mezquitas europeas y creemos que la culpa de todo esto reside en gran parte en algunos aspectos del Estado de bienestar, no sé si bien intencionados, pero que de hecho constituyen una nueva forma de racismo que fomenta la creación de una infraclase formada por inmigrantes e hijos de inmigrantes, mayoritariamente musulmanes.

Marginación, frustración, ignorancia y atavismo son los ingredientes de una receta explosiva de pobreza, fraude, violencia y radicalismo que a su vez provoca una reacción que va mucho más allá de la protesta contra políticas inadecuadas, como demuestra la existencia de partidos como Plataforma por Cataluña, que combinan el rechazo a la mal llamada discriminación positiva –en realidad, discriminación doblemente negativa– con la denuncia de lo que ellos denominan “globalización económica y cultural”, el capitalismo, el libre comercio, la banca y el liberalismo con la excusa de “cuidar a los de casa”, asuntos en los que su discurso no se diferencia en casi nada del izquierdista y que coincide plenamente con el de los indignados.

Sin embargo, algunos listillos y algún que otro zoquete se han propuesto arrimar la sangre de los asesinados en Noruega a su sardina para sacar provecho político, estigmatizar a los adversarios políticos y de paso colocar mordazas a los que no piensan como ellos. Es el caso de la drag queen convertida en activista de no sé qué Shangay Lily, quien aprovecha los muertos para esputar un discursillo acusador contra lo que él denomina TDT Party. La cosa tendría su gracia si no fuera porque a continuación Tomás Gómez, el líder del PSOE de Madrid, se hace eco de esos argumentos y propone censurar a algunos medios de comunicación. Que Shangay Lily se haya convertido en el nuevo profeta de la izquierda es una prueba más del estado de postración intelectual y moral del socialismo español. Bueno es saberlo. Como digo, el asunto podría tener un aspecto incluso cómico de no ser por el odio y la incitación a la violencia que este tipo de mensajes conlleva. A uno le entran ganas de parafrasear a Matthew, el personaje americano de la película Los soñadores, cuando, indignado ante el comportamiento de sus amigos franceses en el mayo del 68, les acusa de ser ellos los fascistas. La consigna podría ser: ustedes, zurdo-fascistas, son los terroristas. Puestos a exagerar y a acuñar invectivas rotundas, categóricas y llenas de vehemencia, ¿por qué no ésta?

Más que la cagalera mental de los de aquí me preocupa la cortedad de algunos influyentes analistas políticos extranjeros considerados serios y ponderados. Por ejemplo, Andrew Sullivan, uno de los comentaristas políticos más leídos de los EE.UU., quien en su blog  se descuelga acusando al escritor estadounidense residente en Noruega Bruce Bawer, uno de cuyos libros, Mientras Europa duerme, tradujo al español la editorial de FAES Gota a gota. Andrew y Bruce han compartido trinchera en varias batallas políticas, entre ellas la de los llamados “gaycons”, gays conservadores, contra la ortodoxia gay ultraizquierdista, aunque en esta cuestión Sullivan no ha dudado en sumarse a las huestes progresistas y, tal vez por falta de reflexión y de conocimiento, amalgamar a Bruce, un liberal que decidió abandonar los EE.UU. tras la polémica causada por su libro Stealing Jesus (Robando a Jesús), una crítica a la derecha cristiana estadounidense, con la extrema derecha europea, que tanto se parece a lo que ella misma denuncia. El asesino de Oslo admiraba a Bruce por sus críticas al islamismo y al multiculturalismo contenidas tanto en Mientras Europa duerme como en su libro posterior, Surrender (Rendición), cuyo subtítulo es suficientemente elocuente: apaciguar al Islam sacrificando la libertad. El mismo Bawer lo cuenta con asombro en un artículo publicado en el Wall Street Journal en el que analiza con la frialdad y la distancia necesarias el pensamiento de Anders Behring Breivik.

¿Convierte esto a Bruce en culpable por asociación de la masacre que Noruega? De ninguna manera. Es más, y al contrario de otros, en los últimos años Bruce, admirador del asesinado Pim Fortuyn, al que algunos malintencionados calificaron de fascista, también ha denunciado la aparición de movimientos ultraderechistas antidemocráticos y por supuesto antiliberales en Europa al socaire de la legítima preocupación y la oposición a los perversos efectos del multiculturalismo y la corrección política. Por desgracia, me temo que, llevados por el odio y la posible aunque improbable ganancia política a corto, plazo, algunos, los mismos que callan ante el discurso de Bildu y de otros partidos y movimientos supuestamente de izquierdas que tanto se parece al de la extrema derecha y al del asesino de Oslo, seguirán mezclando churras con merinas y exigirán que nos tapen la boca a todos los que pensamos que el Islam político es una amenaza para la libertad y el bienestar de todos y que, como Irshad Manji, autora del libro The Trouble With Islam (El problema del Islam), que compré en una librería gay de Amsterdam en la que también vendían una biografía del “islamófobo” Geert Wilders (¿debemos acusar al dueño de la librería de complicidad en los atentados de Noruega?), creemos que esa religión contiene elementos incompatibles con la libertad, la paz y la democracia. Soportaremos esa cruz lo mejor que podamos. Ellos seguirán ladrando; nosotros, pensando, por muchos muertos que quieran echarnos encima.

Espero que nadie en FAES o en Libertad Digital se enfade conmigo por haber regalado a la jauría progre un nuevo titular. De todas formas, se iban a enterar de lo de Bruce, así que cuanto antes se sepa y se explique, algo que ellos no harán, mejor.

chuecadilly@yahoo.es